Acostumbrados a venir de atrás, pues así cuentan sus hazañas, América ya ve hacia el sol naciente. Las Águilas apelaron a los recuerdos, a las memorias triunfadoras en donde a pesar de ir en contra se han levantado con el vuelo como lo fue en aquella final del 2013 frente a Cruz Azul y no hace mucho tiempo frente al Herediano en donde llegaban con goleada, para en ambas, salir victoriosas.Hoy se añade una nueva proeza, una de esas que también será imborrable y perdurará durante años debido al gran significado por el cómo y dónde se dieron las cosas, al tiempo de proclamarse monarca de la Concacaf e ir en diciembre próximo al Mundial de Clubes. Y aunque en la ida amarraron el empate frente al Impact y comenzar esta noche en contra a temprana hora, Darío Benedetto, en tres ocasiones, y Oribe Peralta le dieron vida a las Águilas para ponerlas en lo más alto del podio en la zona de la Concacaf y a la vez subirlas al avión que las conducirá a Japón. La hazaña se dio, la leyenda se alarga y pese a los sustos, América reina en el área, gracias a su de global 3-5 en donde apeló a su juego para dar cuenta de un Impact que hizo lo que pudo, pero no le alcanzó para frenar al nuevo monarca de la Concacaf. Éxito americanista, Matosas cumplió, la costumbre de los mexicanos en el Mundial de Clubes continuará, más allá de que los de Montreal fueran un digno oponente. (ESTO)