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América 4 - ORO 1
Era un América diferente. No era aquél pusilánime conjunto crema de anteriores temporadas, borracho de tácticas, inconsistente, con el relumbrón de algunos jugadores ‘de nombre’. Era un América que había arrollado a lo largo de la eliminatoria, que funcionaba como una fuerza perfectamente engranada. Y ese América le ganó al campeón de liga Oro. Digamos mejor, lo goleó. Cuatro goles son muchos ante un equipo que ha jugado excelente futbol últimamente y cuya única mancha fue su fracasada actuación en el Pentagonal. Moncebáez observó los males del América, como asistente de Trelles. Le confiaron el equipo y ha descubierto la raíz del problema y atacó. Sentó a estrellas como Urbatao y Martell que últimamente querían correrle a la pelota; cambió tácticas, lanzó a su gente a buscar anotar goles y no a evitar que se los hicieran solamente. Y el resultado ha quedado a la vista. Ante eso no podemos sino conluir que la dolorosa lesión de Nacho Trelles puede servir de meditación para él mismo. Moncebáez puede hacer cosas grandes y maravillosas… si lo dejan actuar. Fue un América que la gente desconocía y al que la gente se ha entregado. Y por lógica, si antes, con Nacho Trelles en el timón ese América no existía, debemos concluir que la diferencia debe ser José Moncebáez. CARLOS F. RAMÍREZ. REVISTA FUTBOL
El partido
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