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Jueves, 27 Mayo 2021 19:04

Lalo Bacas: su largo y sinuoso camino.

lalo bacas largo y sinuoso camino

Por Héctor Hernández

 

La llegada de Eduardo Bacas al Club América no fue por casualidad. Era su destino. Desde siempre le gustó mucho a Panchito Hernández y antes de firmar al nacido en el Ingenio La Florida, provincia de Tucumán, Argentina ya había estado en el radar americanista, no una, sino dos veces, hasta que la tercera fue la vencida.

 

Primeramente fue citado como candidato a venir cuando el vicepresidente crema voló a Sudamérica en 1979 con la intención de contratar a quien supliría a José Dirceu Guimaraes. Posteriormente en un viaje en 1980 cuando el mismo Hernández y Carlos Reinoso viajaron por Nilton Pinheiro ‘Batata’, Bacas también  fue muy del agrado de Panchito. Finalmente se dio su llegada al equipo en un momento clave para todos: para él, para el América y para el ‘americanismo’.

 

Ya no era un jovencito cuando a sus 28 años se olvidó de los éxitos en el Rosario Central donde había sido campeón y decidió aceptar la oferta para salir de su país y llegar al equipo más importante y mediático de México.

 

Callado, discreto fuera del terreno de juego, igualmente lo era en la cancha de futbol. No fue un jugador de alto perfil, sino todo lo contrario. Esa labor la ocupaban otros en el rectángulo verde;  el ‘Tucumano’ trabajaba para el servicio del equipo.

 

Si bien no tuvo el mejor de los debuts ya que fue expulsado contra el Neza en su primer juego oficial con las nacientes ‘Águilas’ en la temporada de liga 81-82, después de eso, rara vez soltó el puesto de titular. Jugó 38 partidos ese torneo y anotó un par de goles.

 

Para la siguiente campaña, fue participe de 34 duelos y su cuota goleadora creció a 6. Este gran campeonato fue muy especial para el América ya que en esa 82-83 el equipo rompió récords en la historia del futbol mexicano, tanto de triunfos como de puntos obtenidos. Se quedaron en la orilla del título de campeón y fueron eliminados en un polémico partido en semifinales por el Guadalajara. Tanto Bacas, como el resto de jugadores acabaron con una espina clavada, que les dolió tanto o más que a la afición.

 

Pero la revancha llegó rápido, ya que para el siguiente torneo, el campeonato de liga 83-84, prácticamente con el mismo equipo, y evidentemente más maduros, el éxito llegó para el América, y lo que tanto había deseado Eduardo Bacas desde su llegada a México, para lo que había sido contratado, ¡se dio por fin!

 

Además de jugar 21 partidos - ya que esa campaña tuvo una seria lesión- anotó 4 goles, pero uno de estos es sin duda, tal vez el que más haya gritado él y todo el 'americanismo': en la final del certamen contra el Guadalajara, de quien se desquitaron las Águilas al humillarlos y ganarles claramente en el estadio Azteca, con un jugador menos, el 10 de junio de 1984.

 

Bacas seguía siendo el jugador tranquilo, el que no acaparaba ni portadas de periódicos, ni repeticiones espectaculares durante los partidos. Y así funcionó perfecto, y siguió en el mismo tenor, para la 84-85, donde nuevamente el equipo volvió a tener un gran torneo y otra vez fueron campeones, jugando la final contra los Pumas de la UNAM en un tercer partido, ya que terminaron dos veces empatados.

 

Y fue justo, en el segundo duelo de esa final, que él tuvo una oportunidad de oro para terminarlo todo y no la concretó. Tal vez en ese momento sintió que el mundo se le venía encima, pero afortunadamente, dos noches después, le dio un pase de gol a Daniel Brailovsky y selló una campaña con 24 partidos y un tanto y así las Águilas se consagraron como Bicampeones.

 

La cereza del pastel para el finísimo mediocampista se dio para el Torneo Prode 85, cuando por la imprevista partida del equipo de Brailovsky a finales del torneo, se tuvo que poner el traje del líder absoluto en la final contra el Tampico Madero, al que le marcó 2 goles de penal y dio una asistencia para Ramón Ireta, siendo vital en el desarrollo del partido y del resultado.  En ese campeonato jugó 12 encuentros y anotó 4 tantos.

 

Dos torneos más disputó con las Águilas, el México 86 donde participó en 21 partidos y anotó dos goles, así como la temporada 86-87, en la cual jugó 34 duelos, marcó 10 anotaciones y tuvo un rol ya de más peso debido a la ausencia de Brailovsky. Luego de este certamen se cierra su brillante ciclo en el Club América donde jugó en total 7 torneos de Liga y una copa de Concacaf. Disputó 190 partidos oficiales e hizo 30 goles.

 

Alguna vez le pregunté a Panchito Hernández que, ¿Quiénes eran los mejores cinco futbolistas que él había contratado para el América? , y en esa lista apareció el nombre de Eduardo Bacas. No se equivocó nadie: ni el directivo al traerlo, ni el jugador al aceptar venir, ni la afición en admirarlo, porque siempre lo mereció.

 

Es así como en resumidas cuentas Eduardo Bacas, crack, figura y leyenda será recordado siempre: tricampeón. Cuando llego de Argentina con 28 años traía el propósito de salir monarca. A los 32  los había conseguido  tres veces seguidas, con su regularidad, su profesionalismo, su entusiasmo, su liderazgo y su clase en el terreno de juego.  Esa clase que parecía callada, silenciosa pero efectiva y que rindió frutos en un largo y sinuoso camino para él… Y mientras tanto, que siga rodando el balón... ¡hasta la próxima!

 

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