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Cristóbal Ortega: el mejor americanista mexicano de la historia.

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cristobal grande

Por Héctor Hernández

 

Bien dicen por ahí que el que sabe, sabe… y eso quedó demostrado aquella lejana noche de octubre de 1974, el jueves 5 para ser más exacto cuando  José Antonio Roca, el mítico y carismático entrenador del Club América decidió incluir en su equipo titular a un chamaco de 18 años en lugar de gente más experimentada que no le había dado todos los resultados hasta el momento.

 

Don José tenía la presión hasta el cuello, ya que los Cremas no caminaban en el inicio de la temporada 74-75 y la directiva azulcrema había hecho una importantísima inversión al contratar  ¡10 nuevos jugadores!, entre ellos dos extremos seleccionados nacionales: José ‘Cocodrilo’ Valdés y Alejandro ‘Fantomas’ Romahn.

 

Como siempre tratándose del América, cuando las cosas no empiezan a funcionar, la presión mediática empieza a subir  y como el horno no estaba para bollos, Roca decidió sacarse un as bajo la manga y le dio la alternativa a quien sin lugar a dudas, fue su más grande acierto como director técnico.

 

Pero antes debo aclarar que el ‘Mister’ no debe llevarse todas las palmas. Y es que primeramente habría que dárselas al profesor Gilberto Gálvez, que fue quién llevó a éste diamante en bruto a la institución americanista.

 

Existen tres tipos de futbolistas. La gran mayoría empieza a jugar futbol por gusto y tiene que aprenderlo y perfeccionarlo. Hay algunos muy selectos que nacieron para jugar futbol, con las cualidades incluidas en su ‘chip’. Y hay otros que además de tener las aptitudes innatas para el deporte de las patadas, tienen un don de líder, de gente, de emblema. Y a estos -que no abundan en los equipos- se les conoce como cracks, y a su retiro se les llama leyenda.

 

Cristóbal Ortega Martínez, que nació el 25 de julio de 1956 en México D.F. llegó al club América cuando tenía 16 años al aceptar la invitación del extraordinario profesor Gálvez. Al principio no todo fue miel sobre hojuelas para el extremo derecho capitalino ya que durante el proceso, tuvo que interrumpir momentáneamente su trayectoria futbolística para regresar a los estudios pero regresó porque el destino tenía algo grande para él. Empezó cómo juvenil, luego pasó a la reserva especial, después fue al Unión Coapa, para posteriormente ir a las reservas del primer equipo, antesala de la Primera División, donde debutó esa mágica noche copera ante los Orinegros del Ciudad Madero en el Coloso de Santa Úrsula dando inicio a una formidable carrera de entrega, pundonor, amor a los colores, triunfos, títulos y muchos juegos. Ganaron 4-0 y fue la sensación del partido. Pocos sabían de él antes de su debut, y todos quedaron asombrados con su maravillosa clase, su excepcional técnica individual, su fuerza y su estilo gambetero que enloqueció a la defensa rival. Estuvo a punto de anotar un gol, y el balón se estrelló en el poste.

 

Fue tal el éxito en su debut, que Roca lo incluyó inmediatamente en la siguiente convocatoria para disputar ni más ni menos que el Clásico de Clásicos contra el Guadalajara, donde entró de cambio y pareció que ya tenía años jugando en el máximo circuito.

 

Siguieron dos juegos en fila como relevo, ante León y Atlas –derrota y empate-, e inmediatamente después, Roca se olvidó de jerarquías y en pleno Clásico Joven, contra Cruz Azul, campeón vigente,  lo mandó al ruedo ya como titular. Todo quedó claro a partir de ese momento, Cristóbal estaba al mismo nivel que los mencionados Valdés y Romahn, así como de otros delanteros como Alberto Ordaz, Silvio Fogel y Osvaldo Castro ‘Pata Bendita’ que también eran usados como extremos.

 

Era tal su clase que fue invitado a jugar un partido en Brasil en el mismísimo estadio Maracaná y muchos lo comparaban con el gran Manuel Francisco dos Santos, mejor conocido como ‘Garrincha’.  El primero de sus 40 goles oficiales con los Cremas  lo marco al Veracruz en el Luis ‘Pirata’ Fuente  en la última jornada del mismo torneo 74-75.

 

Después de esa temporada vino un cambio de entrenador en el equipo de Coapa pero eso no fue impedimento para que el ‘Osito’, como algunos lo llamaban, continuara su carrera rumbo al estrellato. Llegó Raúl Cárdenas a la dirección técnica americanista y fue llevándolo poco a poco, para irlo curtiendo y convertirlo en el cambio de lujo del América, el revulsivo como se dice hoy día. Participó en 20 partidos, el equipo salió campeón y a partir de su siguiente temporada, la 76-77 fue ya titular indiscutible, además de seleccionado nacional.

 

Fue Mundialista en Argentina 78´ bajo las órdenes de su viejo conocido José Antonio Roca pero la mala actuación mexicana en la Copa del Mundo se reflejó en los americanistas que acudieron a la competencia, ya que al volver, tanto a Cristóbal como Alfredo Tena, Antonio de la Torre, Jesús Martínez y Pedro Soto les costó recuperar al cien por ciento el puesto titular con los Millonetas. Esa temporada 78-79 fue muy mala para el América y para la siguiente, la 79-80 regresaría al equipo el propio Roca. Y obviamente su primer hombre de confianza fue Ortega. Aquí vino el primer punto de inflexión ya que del conjunto en el cual Cristóbal debutó solo quedaba Toño de la Torre. Y junto a él, con Tena y Mario Trejo, serían ahora los hombres de mayor experiencia del equipo. Empezaría así su segunda gran etapa, siendo ya un auténtico líder y ejemplo a seguir. 

 

La llegada de Carlos Reinoso a la dirección técnica americanista a fines de la 80-81 trajo consigo varios cambios, y uno de los más importantes fue convertir a Cristóbal en medio de contención. Ortega, hombre fundamental y absolutamente imprescindible para el chileno, no tuvo objeción alguna a la solicitud de su amigo, y una de las personas más importantes en su carrera. Y ese cambio le trajo muchas alegrías al América, porque ‘Cristo’ se convirtió no solo en el mejor medio de contención de la competencia, sino en el mejor de todo México.

 

Todavía joven, a sus 26 años, aprovechó su extraordinario físico, que le deba para ir y venir, su maravillosa técnica individual que lo habían convertido en el mejor extremo derecho mexicano en 1978, y su visión de campo para ser un adelantado en el tiempo y convertirse en el primer mediocampista defensivo ‘todo terreno’ con llegada y gol.

 

Jugando esa posición, Cristóbal destacó aún más. Ganó cuatro Citlallis, premio que otorga la Federación Mexicana de Fútbol a lo mejor del fútbol mexicano. En la liga 82-83 obtuvo ¡tres!, siendo premiado como el mejor jugador del torneo, el mejor medio y el mejor comportamiento. Nunca más un mismo elemento del Club América ganó tres premios la misma campaña. Para la siguiente, la 83-84, donde por fin, la Águilas fueron campeones, el mítico número ‘11’ ganó el Citlalli al mejor medio.

 

Convertido en un pilar del América y del futbol mexicano, fue convocado a su segunda Copa del Mundo, en México 86’, donde tristemente no tuvo actividad. Tuvo cuerda para rato, ya que al volver de la justa mundialista, siguió jugando en gran nivel mucho tiempo, hasta que en la temporada 91-92, con alguna lesión por ahí, luego de 18 años en el primer equipo azulcrema llegó el momento de la despedida.

 

Y ésta fue triste, porque Cristóbal Ortega no solo es el futbolista que más partidos oficiales ha jugado con el América, es también quien más títulos ha ganado, y quien más temporadas ha disputado, todas ellas a un impresionante nivel competitivo. Y se fue sin siquiera saberlo, ya que su último juego, el 15 de diciembre de 1991 en el estadio Corona contra Santos era apenas la jornada 16 del torneo de liga 91-92. Ese cotejo que pasó a la historia por ser el partido donde Alberto Carrillo fracturó gravemente a Ramón Ramírez, fue también la última vez que Cristóbal jugó como futbolista profesional.  El técnico brasileño Paulo Roberto Falcao, recientemente incorporado a la dirección técnica americanista no lo volvió a incluir en ninguno de los 24 juegos restantes de esa terrible temporada 91-92 para el América -tal vez pensando su edad o en sus lesiones-. Al terminar la campaña Ortega no tuvo renovación de contrato y pese a tener ofertas para jugar en otros equipo, decidió colgar los botines. No iba a jugar en otro cuadro que no fuera el América.

 

Ganó todos los títulos posibles: Campeón de Liga en 75-76, 83-84,84-85, Prode 85, 87-88, 88-89. Campeón de Campeones en 75-76, 87-88, 88-89. Campeón de Concacaf en 1978, 1987,1991 y Campeón de Copa Interamericana en 1978 y 1991.

 

Un hombre leal, profesional, solidario, excelente futbolista, entrón, se le recuerda en batallas campales defendiendo a sus compañeros.  Cristóbal lo tuvo todo: clase en la cancha, clase en el vestidor, clase en la tribuna, clase en el campo de entrenamiento, clase en los asados. Jamás fue en contra de una decisión como aquella donde lo convirtieron en contención, o aquella donde fue un espectador más del Mundial México 86.

 

Por todo lo que aportó, por sus 664 partidos oficiales jugados en el América, por sus 18 años en el club, por su técnica individual, por su profesionalismo, por su versatilidad, por su velocidad, por su disciplina, por sus títulos, por su rentabilidad, por su liderazgo, por su personalidad, por su empatía con la afición, porque nació para jugar futbol y porque se convirtió en leyenda, Cristóbal Ortega es el mejor jugador mexicano en la historia del América, dicho también por sus propios compañeros … y mientras tanto, que siga rodando el balón... ¡hasta la próxima!

 

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#ElPlacerDeAprender

Por: Héctor R. Hernández (@realidadamerica)

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