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Viernes, 23 Julio 2021 19:51

Cuauhtémoc Blanco, el bravo de Tlatilco

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Por Héctor Hernández.

Cuauhtémoc Blanco Bravo nació el 17 de enero de 1973 en el Barrio de Tlatilco, Estado de México y posteriormente se trasladó a los rumbos de Tepito. Llegó a las Fuerzas Básicas del América en 1990. Ángel González, “La Coca”, buscador de talentos lo descubrió en el llano, en el Torneo Benito Juárez, donde formó parte de la selección del Distrito Federal que salió campeón.

 

Al llegar con las Águilas, Blanco un joven muy callado y cohibido fue recibiendo oportunidades de crecimiento; gracias a sus virtudes y talento innato llamó la atención de los técnicos Carlos Miloc y Paulo Roberto Falcao, quiénes lo veían jugar en Fuerzas Básicas.

 

Cuando Miguel Ángel “Zurdo” López se hizo cargo del América por segunda ocasión, lo primero que hizo al llegar a los campos americanistas en  Calle del Toro número 100, fue ir a la cancha dos, donde estaban entrenando los reservas americanistas. Inmediatamente le llamó la atención “un chamaco atrevido y descarado con el balón” (sic). Lo llevó a entrenar con el primer equipo, y el fin de semana salía a la banca por primera vez en su vida. Cuauhtémoc no tuvo participación en esa victoria contra Cruz Azul, la cual marcó el regreso del argentino López a la dirección técnica de las Águilas. Pero una semana después, contra el León el 5 de diciembre de 1992, el novato americanista pisó por primera vez un campo de futbol, ya en Primera División. Ingresó por Raúl Rodrigo Lara y el resultado en el Nou Camp fue empate a uno. Esa fecha 18 del torneo 92-93 quedó marcada en el libro de la historia, no solo del Club América, sino del futbol mexicano.

 

El entrenador Miguel Ángel “Zurdo” López, mandó a la cancha esa mañana a Alejandro “El Gallo” García; Arturo Álvarez, Enrique Rodón, Guillermo Huerta, Cesilio de los Santos; Raúl Rodrigo Lara (Cuauhtémoc Blanco), Alejandro Domínguez, Bernardo Fernandes -así, con “S” y sin acento-,  Gonzalo Farfán; Germán Martellotto y Hugo Sánchez que anotó el gol del América. ¡Vaya equipazo con el que debutó Cuauhtémoc!

 

Disputó 10 partidos en la 92-93 y para la siguiente temporada, la 93-94 participó 4 veces. Pero lo bueno llegó en la 94-95, ya sin el “Zurdo”, pero con Leo Beenhakker que quedó maravillado con su desparpajo con el balón, y desde la fecha tres lo convirtió en titular, y para celebrarlo, “Cuau” anotó su primer gol como jugador del América en Primera División. Los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara en el estadio Tres de Marzo fueron sus víctimas. ¿Quién iba a decir que ese tanto, sería el primero de sus 153 goles como americanista, (Liga 114 / Liguilla 14 / Concacaf 2 / Libertadores 15 / Pre Libertadores 4 / Interliga 7 )  que por cierto, lo colocan en el segundo lugar de todos los tiempos, solo debajo de Luis Roberto Alves ‘Zaguinho’’?

 

Participó en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96’, y en los Mundiales de Francia 98´, Japón - Corea 2002’ y Sudáfrica 2010’, anotando un gol en cada una de esas Copas del Mundo. Tal vez la única asignatura pendiente como americanista, es que sus tres aventuras mundialistas fueron siendo jugador de otros equipos: Necaxa, Real Valladolid y Veracruz respectivamente. Con el TRI fue Campeón con en la Copa Confederaciones 1999 y también tuvo actividad dentro de las Copas América de 1997, 1999, 2007, todo ello sí siendo jugador azulcrema.

 

“Temo” ganó los títulos de Liga en el Clausura 2005, Campeón de Campeones en 2004-05, además de la Concacaf en 2006. Fue Campeón de Goleo en Verano 98’ con 16 tantos.

 

Recibió además el Balón de Oro al Mejor Jugador del Apertura de 2005, el Balón de Oro al Mejor del Fútbol Mexicano en 2006 y el Balón de Oro al Mejor Jugador del Clausura de 2007.

 

Defendió  además los colores del Necaxa, Real Valladolid, Veracruz, Chicago Fire, Santos Laguna, Irapuato, Dorados de Sinaloa, Lobos BUAP y Puebla.

 

 

Cuauhtémoc debutó en el América, salió 5 veces del América, pero como buen hijo pródigo, regresó a casa, donde jugó su partido de despedida justo el año del Centenario del equipo.

 

Esa tarde del 5 de marzo de 2016, donde todo el futbol mexicano se paralizó ante su despedida oficial como futbolista, a los 43 años de edad y después de 24 años de maravillosa carrera en el terreno de juego, Blanco se convirtió en inmortal.

 

 

Capaz de sacar de quicio a los brasileños y uruguayos, amenazado de muerte por la afición de Colombia, suspendido un año por la Conmebol, borrado del Mundial del 2006 por temas personales del entrenador Ricardo La Volpe a quien le festejaba en la cara sus goles, fracturado por el trinitario Ancil Elcock en un partido donde no tenía caso que hubiera jugado. El creador de las “Cuauhteminhas” y la “Temo Señal”, el jugador que calificó él solo a la selección nacional a los mundiales de Corea y Japón y Sudáfrica pasó a ser leyenda.  El más técnico y exquisito futbolista que haya nacido en territorio mexicano. Nació para jugar futbol.

 

Hombre sincero y directo, aparentemente callado pero entretenido. Hoy Gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo, genio y figura, por siempre… y mientras tanto, que siga rodando el balón... ¡hasta la próxima!

 

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Miércoles, 18 Agosto 2021 11:47

Toño de la Torre, el péndulo del lunar.

tono de la torre 79 80

Por Héctor Hernández.

 

Cuando se enfrentaron los Cremas del América y los Pumas de la Universidad Nacional en las temporadas 72-73 y 73-74 llamó mucho la atención la extraordinaria marca que el mediocampista de contención universitario hizo sobre el cerebro americanista, Carlos Reinoso. Prácticamente no le dejó hacer nada en esos compromisos, y detener al crack chileno si era una verdadera hazaña. Por lo mismo el entrenador de los Millonetas José Antonio Roca no dudó en hacer una petición a su mano derecha, el secretario técnico Panchito Hernández: “Quiero a De la Torre con nosotros”.

 

Ahí empezó el camino de Antonio de la Torre Villalpando en el Club América. Desde antes de llegar al equipo, ya se hablaba de él, inclusive durante la misma campaña 73-74 en la revista oficial de los Cremas, “Fibra América” se comentaba lo importante que sería incorporar a la sensación de los Pumas y de la Selección Nacional al cuadro de Coapa.

 

No fue fácil, nada fácil. La Pandilla del Monterrey también lo quería, y pujó fuerte por él. Pero a diferencia de hoy día, en aquellos años de los setentas, el América tenía muchísimo más poder adquisitivo que el equipo que jugaba en el Tecnológico y finalmente, para nuestra fortuna, Toño llegó a Coapa para beneplácito de todos los americanistas. Y fue algo que le cambió la vida.

 

Se distinguía por su enorme capacidad física y ese fondo que lo hacía correr de aquí para allá, ir y venir sin siquiera inmutarse. La dinámica que todo jugador quisiera tener. Visualmente llamaba la atención un enorme lunar que tenía en la parte posterior del muslo derecho, imposible no notarlo.

 

Y aquí en América, a diferencia de tener que marcar al mejor medio del futbol mexicano, iba a jugar con él. Y no solo con él, con grandes figuras que a la postre lo ayudarían a ser mejor futbolista del que ya era.

 

Creció y tuvo mucha mayor exposición y eso le sirvió mucho, pues a lado de cracks de primer nivel aprendió mucho, mejoró su técnica individual y siguió siendo ese jugador que estaba en toda la cancha.

 

Disputó 305 partidos oficiales con el equipo desde la temporada 74-75 en su debut en la jornada 1 contra los Leones de la Universidad de Guadalajara –todavía no eran “negros”- hasta la 81-82 en que salió definitivamente luego de haber ido a Los Angeles Aztecs seis meses prestado en 1981. Su despedida fue ante los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo en el juego de ida de la semifinal  81-82, aquél partido que perdimos 2-0 el Universitario y que en la vuelta en el Azteca,  el gol de Javier Aguirre fue insuficiente para acceder a la final.

 

Anotó 50 goles, que para un medio de contención -que fue donde más jugó-, son muchísimos.  Sus características eran tan buenas, que muchas veces le permitía al equipo jugar con otro medio pivote -como hoy se les conoce- para que así el Péndulo, como magistralmente los bautizo Ángel Fernández le diera el equilibrio al equipo empezando por un punto fijo –la media cancha-   y oscilara  libremente, hacia un lado y al otro, cosa que siempre hizo de maravilla.

 

Ganó dos premios Citlalli, en la 74-75 como jugador más caballeroso y en 75-76 como mejor medio de defensivo, además de haber sido seleccionado nacional siempre, desde las primeras eliminatorias a la Copa del Mundo Argentina 78, luego el Pre Mundial México 77’ y llegar a la cita mundialista en las ciudades de Rosario y Córdoba, cosa que le dejo varias enseñanzas debido al pésimo funcionamiento del equipo tricolor, que cayó estrepitosamente ante Túnez, Alemania y Polonia.

 

Pero de las derrotas se aprende y regresó más maduro, más hecho, más líder y en la 78-79, ante el inesperado retiro de Carlos Reinoso, se convirtió en el capitán azulcrema, gafete que le heredó a Alfredo Tena poco antes de finalizar la temporada 80-81.

 

Toño lo ganó todo con el América: empezando por el cariño de la gente, lo más importante, así como ese mismo sentimiento pero de sus compañeros. Y que decir de sus demás logros, los colectivos, donde fue campeón de Liga 75-76, de Campeones 75-76, de Concacaf 1977 y Copa Interamericana 1978. ¡Ah, y por si faltaba, también fue subcampeón de Copa 75-76!

 

O sea que el nacido en Lagos de Moreno, Jalisco, el 21 de septiembre de 1951 y que hizo su debut profesional con los Pumas en 1971 a los 20 años, disputó como Americanista, la final de cada una de las competencias oficiales que había: Liga, Copa, Campeón de Campeones, Concacaf y Copa Interamericana. Pocos tiene ese récord, y pocos fueron como el gran Toño de la Torre, el Péndulo del lunar, el profesional intachable. Falleció el 2 de agosto de éste 2021 y nosotros los americanistas, siempre recordaremos su entrega, sus goles, su clase y por supuesto, su don de gente… y mientras tanto, que siga rodando el balón... ¡hasta la próxima!

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cristobal grande

Por Héctor Hernández

 

Bien dicen por ahí que el que sabe, sabe… y eso quedó demostrado aquella lejana noche de octubre de 1974, el jueves 5 para ser más exacto cuando  José Antonio Roca, el mítico y carismático entrenador del Club América decidió incluir en su equipo titular a un chamaco de 18 años en lugar de gente más experimentada que no le había dado todos los resultados hasta el momento.

 

Don José tenía la presión hasta el cuello, ya que los Cremas no caminaban en el inicio de la temporada 74-75 y la directiva azulcrema había hecho una importantísima inversión al contratar  ¡10 nuevos jugadores!, entre ellos dos extremos seleccionados nacionales: José ‘Cocodrilo’ Valdés y Alejandro ‘Fantomas’ Romahn.

 

Como siempre tratándose del América, cuando las cosas no empiezan a funcionar, la presión mediática empieza a subir  y como el horno no estaba para bollos, Roca decidió sacarse un as bajo la manga y le dio la alternativa a quien sin lugar a dudas, fue su más grande acierto como director técnico.

 

Pero antes debo aclarar que el ‘Mister’ no debe llevarse todas las palmas. Y es que primeramente habría que dárselas al profesor Gilberto Gálvez, que fue quién llevó a éste diamante en bruto a la institución americanista.

 

Existen tres tipos de futbolistas. La gran mayoría empieza a jugar futbol por gusto y tiene que aprenderlo y perfeccionarlo. Hay algunos muy selectos que nacieron para jugar futbol, con las cualidades incluidas en su ‘chip’. Y hay otros que además de tener las aptitudes innatas para el deporte de las patadas, tienen un don de líder, de gente, de emblema. Y a estos -que no abundan en los equipos- se les conoce como cracks, y a su retiro se les llama leyenda.

 

Cristóbal Ortega Martínez, que nació el 25 de julio de 1956 en México D.F. llegó al club América cuando tenía 16 años al aceptar la invitación del extraordinario profesor Gálvez. Al principio no todo fue miel sobre hojuelas para el extremo derecho capitalino ya que durante el proceso, tuvo que interrumpir momentáneamente su trayectoria futbolística para regresar a los estudios pero regresó porque el destino tenía algo grande para él. Empezó cómo juvenil, luego pasó a la reserva especial, después fue al Unión Coapa, para posteriormente ir a las reservas del primer equipo, antesala de la Primera División, donde debutó esa mágica noche copera ante los Orinegros del Ciudad Madero en el Coloso de Santa Úrsula dando inicio a una formidable carrera de entrega, pundonor, amor a los colores, triunfos, títulos y muchos juegos. Ganaron 4-0 y fue la sensación del partido. Pocos sabían de él antes de su debut, y todos quedaron asombrados con su maravillosa clase, su excepcional técnica individual, su fuerza y su estilo gambetero que enloqueció a la defensa rival. Estuvo a punto de anotar un gol, y el balón se estrelló en el poste.

 

Fue tal el éxito en su debut, que Roca lo incluyó inmediatamente en la siguiente convocatoria para disputar ni más ni menos que el Clásico de Clásicos contra el Guadalajara, donde entró de cambio y pareció que ya tenía años jugando en el máximo circuito.

 

Siguieron dos juegos en fila como relevo, ante León y Atlas –derrota y empate-, e inmediatamente después, Roca se olvidó de jerarquías y en pleno Clásico Joven, contra Cruz Azul, campeón vigente,  lo mandó al ruedo ya como titular. Todo quedó claro a partir de ese momento, Cristóbal estaba al mismo nivel que los mencionados Valdés y Romahn, así como de otros delanteros como Alberto Ordaz, Silvio Fogel y Osvaldo Castro ‘Pata Bendita’ que también eran usados como extremos.

 

Era tal su clase que fue invitado a jugar un partido en Brasil en el mismísimo estadio Maracaná y muchos lo comparaban con el gran Manuel Francisco dos Santos, mejor conocido como ‘Garrincha’.  El primero de sus 40 goles oficiales con los Cremas  lo marco al Veracruz en el Luis ‘Pirata’ Fuente  en la última jornada del mismo torneo 74-75.

 

Después de esa temporada vino un cambio de entrenador en el equipo de Coapa pero eso no fue impedimento para que el ‘Osito’, como algunos lo llamaban, continuara su carrera rumbo al estrellato. Llegó Raúl Cárdenas a la dirección técnica americanista y fue llevándolo poco a poco, para irlo curtiendo y convertirlo en el cambio de lujo del América, el revulsivo como se dice hoy día. Participó en 20 partidos, el equipo salió campeón y a partir de su siguiente temporada, la 76-77 fue ya titular indiscutible, además de seleccionado nacional.

 

Fue Mundialista en Argentina 78´ bajo las órdenes de su viejo conocido José Antonio Roca pero la mala actuación mexicana en la Copa del Mundo se reflejó en los americanistas que acudieron a la competencia, ya que al volver, tanto a Cristóbal como Alfredo Tena, Antonio de la Torre, Jesús Martínez y Pedro Soto les costó recuperar al cien por ciento el puesto titular con los Millonetas. Esa temporada 78-79 fue muy mala para el América y para la siguiente, la 79-80 regresaría al equipo el propio Roca. Y obviamente su primer hombre de confianza fue Ortega. Aquí vino el primer punto de inflexión ya que del conjunto en el cual Cristóbal debutó solo quedaba Toño de la Torre. Y junto a él, con Tena y Mario Trejo, serían ahora los hombres de mayor experiencia del equipo. Empezaría así su segunda gran etapa, siendo ya un auténtico líder y ejemplo a seguir. 

 

La llegada de Carlos Reinoso a la dirección técnica americanista a fines de la 80-81 trajo consigo varios cambios, y uno de los más importantes fue convertir a Cristóbal en medio de contención. Ortega, hombre fundamental y absolutamente imprescindible para el chileno, no tuvo objeción alguna a la solicitud de su amigo, y una de las personas más importantes en su carrera. Y ese cambio le trajo muchas alegrías al América, porque ‘Cristo’ se convirtió no solo en el mejor medio de contención de la competencia, sino en el mejor de todo México.

 

Todavía joven, a sus 26 años, aprovechó su extraordinario físico, que le deba para ir y venir, su maravillosa técnica individual que lo habían convertido en el mejor extremo derecho mexicano en 1978, y su visión de campo para ser un adelantado en el tiempo y convertirse en el primer mediocampista defensivo ‘todo terreno’ con llegada y gol.

 

Jugando esa posición, Cristóbal destacó aún más. Ganó cuatro Citlallis, premio que otorga la Federación Mexicana de Fútbol a lo mejor del fútbol mexicano. En la liga 82-83 obtuvo ¡tres!, siendo premiado como el mejor jugador del torneo, el mejor medio y el mejor comportamiento. Nunca más un mismo elemento del Club América ganó tres premios la misma campaña. Para la siguiente, la 83-84, donde por fin, la Águilas fueron campeones, el mítico número ‘11’ ganó el Citlalli al mejor medio.

 

Convertido en un pilar del América y del futbol mexicano, fue convocado a su segunda Copa del Mundo, en México 86’, donde tristemente no tuvo actividad. Tuvo cuerda para rato, ya que al volver de la justa mundialista, siguió jugando en gran nivel mucho tiempo, hasta que en la temporada 91-92, con alguna lesión por ahí, luego de 18 años en el primer equipo azulcrema llegó el momento de la despedida.

 

Y ésta fue triste, porque Cristóbal Ortega no solo es el futbolista que más partidos oficiales ha jugado con el América, es también quien más títulos ha ganado, y quien más temporadas ha disputado, todas ellas a un impresionante nivel competitivo. Y se fue sin siquiera saberlo, ya que su último juego, el 15 de diciembre de 1991 en el estadio Corona contra Santos era apenas la jornada 16 del torneo de liga 91-92. Ese cotejo que pasó a la historia por ser el partido donde Alberto Carrillo fracturó gravemente a Ramón Ramírez, fue también la última vez que Cristóbal jugó como futbolista profesional.  El técnico brasileño Paulo Roberto Falcao, recientemente incorporado a la dirección técnica americanista no lo volvió a incluir en ninguno de los 24 juegos restantes de esa terrible temporada 91-92 para el América -tal vez pensando su edad o en sus lesiones-. Al terminar la campaña Ortega no tuvo renovación de contrato y pese a tener ofertas para jugar en otros equipo, decidió colgar los botines. No iba a jugar en otro cuadro que no fuera el América.

 

Ganó todos los títulos posibles: Campeón de Liga en 75-76, 83-84,84-85, Prode 85, 87-88, 88-89. Campeón de Campeones en 75-76, 87-88, 88-89. Campeón de Concacaf en 1978, 1987,1991 y Campeón de Copa Interamericana en 1978 y 1991.

 

Un hombre leal, profesional, solidario, excelente futbolista, entrón, se le recuerda en batallas campales defendiendo a sus compañeros.  Cristóbal lo tuvo todo: clase en la cancha, clase en el vestidor, clase en la tribuna, clase en el campo de entrenamiento, clase en los asados. Jamás fue en contra de una decisión como aquella donde lo convirtieron en contención, o aquella donde fue un espectador más del Mundial México 86.

 

Por todo lo que aportó, por sus 664 partidos oficiales jugados en el América, por sus 18 años en el club, por su técnica individual, por su profesionalismo, por su versatilidad, por su velocidad, por su disciplina, por sus títulos, por su rentabilidad, por su liderazgo, por su personalidad, por su empatía con la afición, porque nació para jugar futbol y porque se convirtió en leyenda, Cristóbal Ortega es el mejor jugador mexicano en la historia del América, dicho también por sus propios compañeros … y mientras tanto, que siga rodando el balón... ¡hasta la próxima!

 

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Domingo, 21 Noviembre 2021 19:13

Alfredo Tena, mi capitán eterno

cristobal grande

Por Héctor Hernández

 

Alfredo Tena Garduño, que nació el 21 de Noviembre de 1956 en México, Distrito Federal  llegó al Club América en enero de 1974, luego de haber jugado en el equipo Principado del Club Asturiano.

 

Alto y fuerte, impresionó a José Antonio Roca desde el primer momento y éste lo invitó a jugar con los Cremas. Empezó con la Reserva Especial  y al poco tiempo pasó a formar parte de las Reservas Profesionales donde el equipo americanista  fue campeón del torneo nacional de la especialidad esa temporada 73-74.

 

Y así por azares del destino de pronto tuvo un inesperado debut, que para algunos críticos fue algo precipitado, cuando poca gente fuera del club –prensa y afición- sabía de su existencia. Fue una sorpresa grande para todos.

 

Resulta que el América, Campeón de Copa 73-74 tenía que jugar ni más ni menos el juego de Campeón de Campeones contra Cruz Azul, Campeón de Liga. Pero justo para éste partido uno de los dos centrales titulares indiscutibles, Luis Miguel Barberena, había sido operado del músculo recto anterior del muslo de manera emergente. El suplente habitual, Lino Espín, también estaba lastimado y otro suplente más, Luis Haneine, había sido prestado al Irapuato de Segunda División. Así que a Roca no le quedó más opción que debutar al chamaco de 19 años, cuando éste contaba apenas con cuatro meses en la institución azulcrema. Incluso pudo haber escogido a otro novato, Juan José Campos que ya había debutado un mes antes en la Liga, pero Roca se decantó por Tena.

 

Así que  ‘casi casi’ fue de las reservas a la finalísima de campeones esa  mañana del 26 de Mayo de 1974. La gente no lo sabía pero ese medio día con mucha lluvia en el estadio Azteca pletórico, fue el debut del más grande zaguero en la historia del América, no sólo por sus dotes futbolísticos, que fueron a través de 18 años excepcionales, sino por su don de líder, de caudillo, de triunfador, de profesional y de amor por los colores.

 

Esa anecdótica ocasión Roca alineó a Prudencio ‘Pajarito’ Cortés; René ‘Popeye’ Trujillo, Tena, Guillermo ‘Campeón’ Hernández, Mario ‘Pichojos’ Pérez; Alejandro Ojeda, Gustavo 'Chaira'  León, Carlos Reinoso; Sergio ‘Tanque’ Ceballos, Osvaldo ‘Pata Bendita’ Castro y Juan Manuel  Borbolla. Fueron los compañeros de Tena en seguro, su tarde más esperada, que tuvo un sabor agridulce debido a la derrota de los Millonetas 1-2.

 

Pasó un año sin actividad en el primer equipo hasta que Panchito Hernández, -que había tomado la dirección técnica americanista como entrenador interino en la ronda final de la Copa 74-75- lo desempolvara para jugar justamente los últimos dos partidos de esa campaña para el América y curiosamente con dos detalles que mencionar: lo utilizó ambas veces como medio de contención y en el primer cotejo (ambos frente a los Pumas de la UNAM) fue expulsado. Pero más allá de eso, lo significativo era que Panchito Hernández, que ya tenía listo a quién sería el siguiente entrenador azulcrema en la persona de Raúl Cárdenas, usó a Tena por encima de algunos otros compañeros como mandándole un mensaje claro al próximo técnico: “ojo aquí, éste jugador vale la pena”.

 

Y seguramente el mensaje fue captado y luego dialogado por Hernández y Cárdenas ya que empezando el siguiente torneo, la copa 75-76 Tena fue titular en todos los juegos dejando en la banca a Lino Espín y haciendo pareja con Miguel Ángel ‘Confesor’ Cornero en los 10 partidos que terminaron con ¡la final!, lo que significa que en poco tiempo de carrera Tena ya había disputado una final de Campeón de Campeones (73-74) y una final de Copa (75-76).

 

Para el inicio de la Liga el titular Luis Miguel Barberena regresó a su puesto pero no fue por mucho tiempo ya que las lesiones no lo dejaron en paz y Tena jugó 12 partidos en esa brillante temporada donde el América fue campeón de Liga y de Campeones.

 

Y lo mejor estaba por llegar para el grandote defensa central ya que para la siguiente temporada, la 76-77 jugó 20 partidos lo que lo convirtieron ya en un jugador titular habitual. Compitiendo con grandes compañeros entre los cuales estaban también Javier 'Pierna Fuerte' Sánchez Galindo y Eduardo 'Jarocho' Rergis. A todos ellos, sumando a Cornero, Barberena, Espín y el ‘Campeón’ Hernández –ellos dos anteriormente-, Tena les aprendió mucho,  a tal grado que el técnico Raúl Cárdenas ya le dio la titularidad para la 77-78, campaña que lo llevó a la selección nacional y fue pieza importante del TRI en el Premundial México 77’ donde hizo pareja con otros grandes centrales mexicanos como Javier ‘Kalimán’ Guzmán, Carlos Gómez y Eduardo Ramos. Como consecuencia de ello, fue parte del equipo mexicano mundialista en Argentina 78’, donde jugó contra Túnez y Alemania Occidental. La pésima actuación mexicana en la Copa del Mundo hizo que varios, si no es que todos los jóvenes futbolistas que acudieron tuvieran un bajón en la liga 78-79 pero eso les sirvió para adquirir mucha experiencia, y en Tena no fue excepción ya que para la 79-80 empezó a salir a flote quien muy pronto sería galardonado como el mejor defensa de México.

 

Lo que sigue es como un cuento de superhéroes. Y el protagonista es Tena Garduño. Tal vez esa madurez que adquirió con las finales disputadas tan joven  -hay que sumar aquella donde hubo sangre, sudor y lágrimas en Surinam contra el Robinhood en la Concacaf- y la triste experiencia en Argentina 78 fueron el ancla en su carácter ya que él jamás se dobló, se quebró, se achicó.

 

Todo lo contrario, emergió en él un liderazgo impresionante, que a sus 25 años le valió que su joven entrenador y ex compañero Carlos Reinoso ¡le diera el gafete de capitán del equipo a la salida de Toño de la Torre al Aztecas de Los Ángeles!

 

Esa tarde del 20 de junio de 1981 contra Cruz Azul (¡otra vez Cruz Azul como en 1974!) nació la leyenda del 'Capitán Furia'. El resto ya lo conocemos: multicampeón, referente, ensangrentado, injustamente marginado de un mundial por un tema nunca aclarado, siempre presente en los momentos requeridos como contra el Morelia cuando él árbitro no tenía la menor idea del reglamento de competencia y Tena se lo recordó…  y por supuesto extraordinario defensa central y ¡goleador!

 

Casi nada. Su récord de 26 goles oficiales lo siguen teniendo como el defensa con más tantos en la historia del América, su casa. Su primer tanto fue al Atlético Potosino en la liguilla de la temporada 76-77, jugando el 22 de Junio de 1977. Esa vez, los Cremas golearon a los Tuneros 7-1. Los otros goles americanistas fueron de José de Jesús Aceves, Carlos Reinoso, Toño De La Torre, Jesús ‘Palillo’ Martínez, Enrique Borja y Luiz Alberto da Costa ‘Luizinho’.

 

Su último gol fue el 18 de septiembre de 1990, en la fecha 7 del torneo de Copa 90-91, contra el Veracruz, en el Luis ‘Pirata’ Fuente. Las Águilas ganaron 4-3. Los otros goles fueron de Edú (2) y Luis Roberto Alves, ‘Zaguinho’.

 

Definitivamente su  gol más valioso, fue en la final de liga 83-84 contra el Guadalajara, segundo del América que se coronó Campeón ganado 3-1. Los otros tantos de esa memorable fecha los anotó Eduardo Bacas y Javier 'Vasco' Aguirre.

 

Jugó 18 temporadas con los Cremas y no lo dejaron retirarse como futbolista en Coapa. Sin saberlo su último partido en el equipo de sus amores fue el 1 de diciembre de 1991 en el Estadio Marte R. Gómez contra la Universidad Autónoma de Tamaulipas cuando las Águilas de Falcao perdieron 1-5. Ni él ni nosotros sabíamos que nunca más lo veríamos en una cancha vestido de azulcrema con su gafete de capitán, hablando, gritando, ordenando, guiando, hasta dirigiendo propiamente a sus compañeros en el terreno de juego. Y como si fuera una maldición, se fue él y el América no volvió a ganar jamás un torneo largo de Liga. Nunca más.

 

Esa es la historia de Alfredo Tena como jugador del América.

 

Regresó como entrenador tiempo después, luego como auxiliar de su hermano Luis Fernando, después como Director de Fuerzas Básicas, tuvo un interinato de nuevo en la dirección técnica, de nueva cuenta la dirección de Fuerzas Básicas donde su trabajo fue maravilloso…

 

Decir Alfredo Tena es decir Club América. Más allá de su imagen celebrando el gol en la final contra las Chivas, más allá de su imagen apareciendo siempre para defender a sus compañeros, más allá de la patada voladora al estilo Karate Kid, más allá de su imagen levantando cuanto trofeo disputaron, yo me quedo con una imagen intima en un evento privado: para conmemorar el centenario del equipo, quien plasma estas líneas  –junto con un grupo maravilloso de compañeros- tuvo la dicha de escribir y participar en el libro de la historia del equipo ‘100 años de Grandeza’ y para presentarlo a los medios el Club América realizó en el estadio Azteca un evento donde estuvo presente la crema y nata del americanismo a lo largo su vida, desde el mismo dueño Emilio Azcárraga Jean hasta casi todos las leyendas que han sido los protagonistas de los éxitos americanistas, eso sí, sin dejar de incluir al equipo que en esa temporada Apertura 2016 nos representaba. En fin, fue una fiesta, con bombo y platillo.

 

Y quién tomó la palabra, quién habló frente a todos, a nombre del Club América, no fue otro que el mismísimo Capitán Furia que con unas cuantas palabras describió lo que el equipo es y lo que significa pertenecer a esta institución. Y nadie mejor que él para platicarlo.

 

 

En ese momento Tena no tenía ningún puesto en la organización americanista. No tenía ningún puesto, pero si tenía, tiene y tendrá algo que nadie más podrá tener: el gafete de capitán de TODO el Club América, por los siglos de los siglos… y mientras tanto, que siga rodando el balón... ¡hasta la próxima!

 

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Miércoles, 22 Diciembre 2021 22:26

Ese maldito número 10

ESE MALDITO NUMERO 10 DEL CLUB AMERICA

Por Héctor Hernández (@Realidadamerica)

 

La numeración fija en México empezó en la temporada 78-79. Antes de ese momento, siempre las alineaciones eran corridas, del '1 al 11'. Para el torneo que comenzó después del Mundial en Argentina 78’, los federativos decidieron que adoptarían la numeración ‘tipo Mundial’, es decir, cada jugador llevaría de ahora en adelante un número en particular, durante toda la competencia.

 

El primer ‘diez’ azulcrema bajo esta nueva norma fue el recién contratado Javier ‘Hijín’ Cárdenas, mediocampista del Toluca, recientemente mundialista y figura indiscutible en ese momento del futbol mexicano.  Llegó con bombo y platillo a Coapa y le dieron el número 10, que en aquel entonces significaba poco o nada. Resultó un fracaso absoluto. Nunca entendió lo que Raúl Cárdenas quería de él en la cancha, rápidamente dejó de ser titular y tuvo algunos malos detalles en el vestidor.  Salió del  equipo para la siguiente temporada. Reprobado.

1978 1979 Javier Cardenas

 

El siguiente número 10 del América fue curiosamente Cristóbal Ortega, en aquella época extremo derecho y a quien José Antonio Roca le vio cualidades para jugar como medio ofensivo en el partido de la final de vuelta de la Copa Interamericana 79', contra el Olimpia de Paraguay en el estadio Defensores del Chaco, previo al inicio de la liga 79-80, de manera que el nuevo técnico crema decidió darle 'el diez' (pensando en que lo utilizaría en media cancha -cosa que no pasó finalmente-) y que solo utilizó ese año. Aprobado.

1979 1980 Cristobal Ortega

 

El tercer ‘diez’ fue el joven argentino Rubén Omar Romano que había llegado a la mitad del torneo anterior para suplir a José Dirceu Guimaraes que había sido vendido y en la nueva temporada, la 80-81 fue acreditado con el 10. Chamaco con grandes cualidaes pero inexperto, nunca pudo con lo que Roca quería de él y salió a mitad de temporada. Reprobado.

1980 1981 Ruben Omar Romano

 

Finalmente se da el primer número 10 longevo y el jugador que más años utilizó esa camiseta: el argentino Eduardo Bacas, tricampeón, que llegó para la 81-82 y durante seis temporadas de éxitos permaneció en el equipo, siendo su última la 86-87. Un mega crack. Aprobado.

1981 1987 Eduardo Bacas

 

Las desgracias siguieron con ese mentado número cuando en  la 87-88 el crack y mundialista peruano Julio César Uribe, un magnífico jugador y pésimo compañero tuvo muchos desencuentros tanto en los entrenamientos como en los partidos con otros jugadores americanistas y decidió irse, así porque sí, a la mitad de dicho torneo. Eso sí, el angelito mando un fax seis meses después cuando se enteró que el América había sido campeón, exigiendo su premio. No recibió nada. Reprobado.

1987 1988 Julio Cesar Uribe

 

El próximo número 10, en la 88-89 sería el brasileño Carlos Seixas, que fue reservista, irregular y tuvo poca participación. Lo mejor que hizo, fue en la Liguilla contra Guadalajara y los Tecos de la UAG pero en el balance final, no estuvo a la altura. Reprobado.

1988 1989 Carlos Seixas 

 

¡Por fin! el América tendría otro número diez que cumplió y sin lugar a dudas,  fue el más técnico y mejor dotado de técnica individual que todos aquellos jugadores que han portado ese dorsal desde que se implantó la numeración fija: el brasileño Eduardo dos Santos, mejor conocido como ‘Edú Manga’. Célebremente recordado por su glorioso pase de rabona a Toninho en una semifinal contra el chiverío. Campeón de Concacaf y Copa Interamericana, goleador en la 89-90, el seleccionado de Brasil era un crack, en toda la extensión de la palabra. De la 89-90 hasta la 91-92 nos maravilló con su juego. Aprobado.

1989 1992 Edu Manga

 

Le siguió un argentino extraordinario, Germán Martellotto que desde la 92-93 hasta la 94-95 en que unos directivos sin escrúpulos lo corrieron. Fue el goleador del equipo en su primera temporada con más de 20 goles. Aprobado.

1992 1994 Gernan Martellotto

 

Desde la 95-96 hasta el Verano 97’ Luis García Postigo tuvo una aceptable actuación en el américa portando el número 10. Metió los suficientes goles para ser el goleador del equipo en la 95-96, Invierno 97' y Verano 97'.Aprobado.

1995 1997 Luis Garcia Postigo

 

Para el Invierno 97’ y Verano 98’ llegó un argentino con una técnica individual como muy pocos pero flojo como casi nadie. No pudo ni ser titular indiscutible. Leonardo Rodríguez, seleccionado de su país,  fue un petardo en México. Reprobado.

1997 1998 Leonardo Rodriguez

 

Para el Invierno 98’, Carlos Reinoso, entrenador del América repatrió a Cuauhtémoc Blanco que había sido mandado al Necaxa un año antes. Regresó luego de madurar con los Rayos y tener un maravilloso mundial en Francia 98’. Le dieron el número 10, lo convirtieron en punta y tuvo su mejor temporada como americanista.  Fue campeón goleador ese torneo y se afianzó como un crack pese a sus indisciplinas. Salió en para el Invierno 2000. Aprobado.

1998 2000 20002 2004 2007 Cuauhtemoc Blanco

 

Fabián Estay heredo el número 10 luego de utilizar el 20 cuando llegó al América.  Se fue Blanco y a su partida el mundialista chileno utilizó esa casaca. Lo hizo con dignidad y por problemas con el presidente Pérez Teuffer, más no por bajo nivel de juego salió en el 2001. Hasta capitán era. Aprobado.

2000 2001 Fabian Estay

 

Excelente le fue al argentino Hugo Norberto Castillo los seis meses que portó el número 10 en el Verano 2002. Inclusive anotó el gol del título. Aprobado.

2002 Hugo Norberto Castillo

 

Regresó Cuauhtémoc Blanco de 2002 hasta el 2004 y volvió a utilazr el número 10. Salió para el Apertura 2004.

 

La temporada Apertura 2004 fue una de las peores del América y también uno de los peores personajes con el número 10. Djalma Feitosa Dias, mejor conocido como Djalminha vino a intentar robar y se fue luego de un mes de estar en México. Reprobado.

2004 Djalma Feitosa Dias Djalminha

 

Una vez más, Cuauhtémoc  Blanco fue perdonado por la directiva americanista luego de su escándalo en la Copa Libertadores contra el Sao Caetano y recobró su número 10 hasta el 2007.

 

Del Apertura 2007 al Clausura 2009 nadie utilizó ese número que estaba “retirado” en honor a Blanco. El retiro del número duró poco.

 

Para el Apertura 2009 y el Bicentenario 2010 Salvador Cabañas el crack goleador y mejor extranjero americanista en el siglo XXI fue quién utilizó ese doble dígito. Aprobado.

2009 2010 Salvador Cabanas

 

Uno de los peores números diez, si no es que el peor lo utilizó del Apertura 2010 hasta el Apertura 2012. Daniel ‘Rolfi’ Montenegro, con buena técnica individual pero flojo, poco comprometido y distraído, estuvo trotando por las canchas del futbol mexicano algunos años. Reprobado.

2010 2012 Daniel Montenegro

 

A partir del Clausura 2013 y hasta el Apertura 2016 Osvaldo Martínez, paraguayo y multicampeón en México portó con orgullo, dignidad, entrega, sacrificio y clase el número 10. Ganó en el América todo lo que pudo ganar, hasta el Balón de Oro al mejor medio defensivo. Jugadorazo. Aprobado.

2013 2016 Osvaldo Martinez

 

Con los pésimos reclutamientos de la directiva águila llegó el paraguayo Cecilio Domínguez, con bombos y platillos y resultó igual de zángano que Daniel Montenegro. Y peor aún, ya que estaba “desconcentrado” por problemas personales. Mucha técnica individual y fiasco de profesional. Reprobado.

2017 2019 Cecilio Dominguez

 

A la salida de Domínguez, llegó al América en el Apertura 2019 Giovani dos Santos, que de empezar su carrera en el Barcelona fue bajando de escalafón de equipos - y ligas- para terminar con las Águilas. Y pasó lo que tenía que pasar. No terminaba un partido ni por error. Le fue igual que en sus demás clubes, salió por la puerta de atrás, ya que además de las continuas lesiones, su afición a la vida nocturna no lo dejó en paz. Reprobado.

2019 2021 Giovani dos Santos

 

El jugador número 20 en haber utilizado el número diez en el Club América desde que se implantó la numeración fija fue el jugador de Fuerzas Básicas, ÚNICO EN EL FUTBOL MEXICANO ACTUAL en manejar a la perfección los dos perfiles y con gol: Sebastián Córdova.  Luego de haber cumplido en temporadas pasadas, misteriosamente al haberle sido otorgado ese par de dígitos para su espalda, firmó su sentencia de destierro. Resultó apático, ya que siendo un gran futbolista y con grandes cualidades, no pudo con la presión, esa misma del famoso número ‘10’. Le pesó tanto la prensa como la afición, que hay que decirlo, no se cansó de cuestionarlo desde el mismísimo primer minuto en que jugó con ese número. Empezó a distraerse mucho y al final del día hasta la titularidad perdió. De haber cumplido anteriormente con el número diez fue lo contrario. Reprobado.

2021 Sebastian Cordova

 

¿Quién será el siguiente valiente en utilizar ese número? Lo sabremos pronto, pero desde aquí le envió mi solidaridad y buenos deseos, que Dios lo agarre confesado porque por una cosa o por la otra, quien porta ese jersey en con las Águilas tiende a fracasar, a ser molestado por la 'nueva afición americanista'  e incluso, a tener mala suerte; y mientras tanto, que siga rodando el balón... ¡hasta la próxima!

 

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#ElPlacerDeAprender

 

 

banos rueda de prensa

Por Héctor Hernández

 

"La gente tiene derecho a manifestarse en redes sociales, creo que la verdadera afición americanista lo que quiere es que el equipo levante la 14* (SIC), no creo que le interese quién es el presidente o el director técnico o quiénes son los jugadores que nos representan dentro de la cancha. La verdadera afición americanista quiere títulos y en eso estamos enfocados hoy en día y seguiremos así por el objetivo principal.”

 

Si usted, querido amigo, piensa que esa hermosa y célebre declaración salió de la boca de algún integrante de una Barra americanista, de algún asistente frecuente a la platea del Estadio Azteca, a un personaje que con su Membresía Azulcrema tiene su asiento designado en el Coloso de Santa Úrsula  o de un recalcitrante aficionado de sillón del Club América, de esos que jamás se pierde un partido… pues está equivocado.

 

El tal vez -quítele el ‘tal vez’- el más cuestionado presidente americanista en los últimos 70 años, Santiago Baños Reynaud le puso otra rayita más al tigre en una desafortunadísima rueda de prensa, por motivo de la presentación de los nuevos jugadores (no refuerzos, eso se verá al final de temporada) del equipo de Coapa.

 

Aquí no pretendo medir la competencia o incompetencia de Baños en sus funciones como la persona que toma la decisión (aparentemente) en los temas financieros, operativos y administrativos, mucho menos en los deportivos del equipo.

 

Hablaré de lo visto y vivido. No recuerdo jamás haber escuchado a don Guillermo Cañedo de la Bárcena, Emilio Diez Barroso, Pablo Cañedo, Alejandro Orvañanos, Raúl Quintana, Javier Pérez Teuffer, Guillermo Cañedo White, Michel Bauer o a Ricardo Peláez cuestionar a la afición, catalogarla y descalificarla como el hijastro de Othón Vélez, - quien fuera brazo derecho de don Emilio Azcárraga Milmo en Televisa- lo hizo ésta mañana.

 

Evidentemente el hombre trae la presión a tope, hasta arriba. Ser presidente del América no es fácil, y menos en estas épocas que donde se conjugan dos elementos importantes que juegan en su contra: las Redes Sociales y los pocos éxitos deportivos –por no decir nulos- del equipo en tiempos recientes.

 

Solo Baños y quién lo puso ahí sabrá por qué lo pusieron ahí. Pero ya estando donde está, no debe únicamente tratar de hacer bien el trabajo, sino debe saber coordinar boca y cerebro antes de emitir una triste opinión públicamente.

 

NO puede salir a decir NADA DE LA GENTE que es la que le da de comer a él y a todo lo que representa el Club América. Sin afición, NO EXISTIRÍA el Club América, y los aficionados tienen todo el derecho en estar enfadados con lo que parece una gestión que no va de la mano con los resultados que éste hermoso e histórico club demanda.

 

Las Redes Sociales llegaron para quedarse, y todos estamos en la mira, y Santiago Baños más. En su contra juega el hecho de que él es americanista reciente y por necesidad, porque es su trabajo. La afición es americanista por gusto propio y desde siempre.

 

Entonces alguien que NO ES UN VERDADERO AMERICANISTA, -genuino, pues- está totalmente desacreditado para venir y dárselas de mártir e intentar hacer diferencia entre la afición. Como él mismo lo dijo hoy, ya el tiempo dirá como se catalogará su función. Pero una cosa es un hecho, siempre será recordado como el Presidente, que sin ser americanista de nacimiento, polarizó a la afición en su contra, por ‘x’ o ‘y’ razones.

 

Todos queremos que el América sea campeón, aunque eso implique que Baños siga y siga en el puesto muchos años más. ¡Pero que sea campeón!, y mientras tanto, que siga rodando el balón... ¡hasta la próxima!

 

*Club América, 17 veces campeón de liga en la historia del torneo organizado de futbol en México.

 

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#ElPlacerDeAprender

carlos de los cobos duo

 

Por Héctor Hernández

 

“Yo le empecé a ir al América de niño porque mi padre le iba a ese equipo y nos sentábamos a ver los juegos juntos”, me dijo alguna ocasión Carlos de los Cobos.

 

Nacido en Matamoros el 10 de diciembre de 1958 muy joven se mudó con su familia a Querétaro. A los 16 años empezó a jugar con los Gallos Blancos en la extinta Segunda División de aquellos tiempos. Era la temporada 75-76 y para la campaña 77-78, don Alejandro Scopelli, ex entrenador de los Canarios, campeón de Copa y asesor de la directiva americanista fue a dar unas dinámicas teóricas y prácticas al conjunto queretano y al volver al entonces Distrito Federal, informó a los altos dirigentes azulcremas de la capacidad del chamaco De los Cobos a quién le había preguntado si le interesaría jugar en el equipo de Coapa.

 

Scopelli había pactado con directivos del equipo queretano un partido amistoso entre su equipo y la escuadra americanista, a jugarse en el estadio Municipal de esa ciudad, aprovechando que el torneo en México estaría parado por la participación de la Selección Nacional en el Premundial México 77’, eliminatoria previa a la Copa del Mundo Argentina 78’.

 

Dicho cotejo se disputó en octubre de 1977 y sirvió para que tanto cuerpo técnico como directiva americanista vieran en la cancha al joven futbolista oriundo de Tamaulipas. Jugó muy bien y tan entrón estuvo en el terreno de juego, que en un balón disputado con el ‘Confesor’ Miguel Ángel Cornero, fue con todo, se hicieron de palabras y esa casta y amígdalas que enseñó ante un crack como el defensa central argentino, además de su técnica individual en el terreno de juego, fueron su carta de presentación ante los ojos de la gente importante del América.

 

Esa jugada en la cancha le hizo ver la tarjeta roja en ese momento, pero un par de horas después vio como la vida le presentaba la más grande alegría que él hubiese deseado: terminando el cotejo, donde por cierto, se rindió homenaje a Silvano Téllez, jugador histórico de los Gallos Blancos y a Enrique Borja, recientemente retirado de las canchas, Panchito Hernández y Carlos Reinoso, vicepresidente y capitán de los Cremas, fueron a cenar con De los Cobos y con su señor padre, quien además era su guía y representante, para hacerles la invitación formal de integrar a Carlos a las filas americanistas para la siguiente temporada.

 

Fue así como el 10 de junio de 1978 Carlos de los Cobos llega por primera vez a los campos americanistas en Calle del Toro número 100, y se integraría a un equipo, del cual él era aficionado desde niño gracias a su padre, y en el cual estaría como jugador hasta el año de 1989, siendo entonces ya, un emblema del club.

 

Llegó a integrarse a las reservas azulcremas justamente cuando se disputaba el torneo oficial ‘Nuevos Valores 1978’, que se jugaría esa campaña en lugar del torneo de Copa. Y la peculiaridad de éste certamen fue que cada equipo debía alinear al menos 5 jugadores menores de 20 años por lo que él encajaba perfecto tanto en el reglamento de la competencia, como en el plantel donde otros chamacos tendrían la misma oportunidad de jugar.

 

Seguramente a ti querido lector, te suenan los nombres de Vinicio Bravo, Armando Manzo, Manolo Rodríguez, Javier Aguirre, Luis Rodríguez, Jorge y Carlos Garrido, Pedro Vega, Juan Antonio Luna, Jesús Mendizábal y Juventino Paredes. Pues todos ellos fueron los compañeros que debutaron igual que él en el citado torneo.

 

La oportunidad para Carlos de los Cobos llegó el 16 de julio de 1978, contra el Toluca en la Bombonera, hoy Nemesio Diez. Un cero a cero marcó su debut en un partido oficial de Primera División.

 

Se adhirió perfectamente a todo ese plantel de jóvenes que ya llevan algún tiempo más entrenando en Coapa, la mayoría de ellos participantes de los Avispones del Deportivo Morelos –sucursal americanista- de la misma Segunda División, y que debutaron igual que él en los ‘Nuevos Valores’ pero que serían llevados con tranquilidad, paso a pasito, hasta estar listos para el máximo reto: el torneo de liga.

 

Salvo Vinicio Bravo que debutó inmediatamente y fue titular en la 78-79, Pedro Vega que jugó un poco al final de ella así como Manolo Rodríguez y Armando Manzo que fueron prestados al Tampico, todos los demás vieron como el primer equipo sufría en la cancha en un torneo donde los Millonetas tuvieron que cambiar de entrenador en plena competencia y por lógica razón, alejó a los jóvenes de poder ser tomados en cuenta.

 

Pero para la siguiente, la 79-80, ya con José Antonio Roca en el timón, las oportunidades para los chamacos no faltaron y la de Carlos llegó contra el Atlas en la jornada 7 en el estadio Azteca, con victoria Crema 5-0.

 

Es noche la afición americanista conoció al entonces medio ofensivo, que con unas cualidades exquisitas, rápidamente fue llamado a la selección mexicana que representaría al país en los juegos de la décima ‘Universiáda’, (sí, leiste bien U-ni-ver-siá-da) que eran los Juegos Mundiales de la Federación Internacional del Deporte Universitario y donde el equipo mexicano ganó la medalla de oro, teniendo De los Cobos una gran actuación.

 

Volvió al América y ya siendo un futbolista clave para el técnico Roca, empezaron los triunfos tanto colectivos como individuales, y el tiempo confirmaría que su destino era jugar para las Águilas, equipo al que le empezó a ir de chico gracias a su padre. ¡Qué maravilla!

 

Jugador de gran y reconocido carácter, líder nato, temperamental al inicio de su carrera, sereno tiempos después, capitán varias veces. En 1982, su entrenador Carlos Reinoso lo convirtió en medio de contención, y siguió demostrando su clase, que inclusive lo llevó a la Selección Nacional para ser Mundialista en la Copa del Mundo de México 86donde fue el jugador americanista que más partidos disputó.

 

Su imagen rubia con el rostro bañado en sangre luego de la bronca contra el Neza en el partido inaugural de las nuevas Águilas en la 81-82, así como su estampa aquella vez de la pelea contra el Guadalajara en las semifinales de la 82-83, -cuando Roberto Gómez Junco llegó a burlarse a la banca americanista-, defendiendo a muerte los colores de su equipo, ya sea contra rivales y policías, lo catapultaron a la cima del estrellato por representar explicita y maravillosamente lo que un aficionado espera de un futbolista del América, que además de ser un jugador absolutamente capaz y líder dentro del terreno de juego así como como en el vestidor, es alguien que da todo por el escudo azulcrema.

 

Campeón de liga en 83-84, 87-88 y 88-89, campeón de campeones en 87-88 y 88-89 y campeón de Concacaf en 1987 es el palmarés de uno de los mejores jugadores mexicanos de todos los tiempos americanistas, por su clase, elegancia, entrega, y su gigante amor a los colores. Disputó 180 partidos oficiales de la temporada 78-79 a la 83-84 y de la 87-88 a la 88-89. Incluso estuvo registrado con el plantel campeón del torneo Prode 85, pero no lo jugó por estar concentrado con el TRI, que se preparaba para el Mundial.

 

Sin duda alguna su mejor partido lo ofreció en la final del siglo ante las Chivas Rayadas, cuando terminó jugando como defensa central debido a la expulsión de Armando Manzo.

 

Sin lugar a dudas, uno de los mejores medios de contención en la historia del equipo, pero más aún, uno de los mejores y más leales compañeros que cualquier futbolista desearía tener, tanto en la cancha como fuera de ella, donde además, su melódica voz, al ritmo de José José y José Alfredo Jiménez amenizó concentraciones, asados y celebraciones. Uno de sus temas favoritos siempre fue “Si nos dejan”, y coincidentemente a él, el destino sí lo dejó triunfar… y mientras tanto, que siga rodando el balón, ¡hasta la próxima!

 

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barberena luis miguel

 

Por Héctor Hernández.

 

Luis Miguel Barberena Duarte, nació en la ciudad de México el 26 de Noviembre de 1953. Hijo de don Martín José Barberena Posada y de doña Lucía Duarte de Barberena, fue un joven educado, culto, de buena familia, apegado a los valores que ésta le trasmitió desde su nacimiento. 

 

Fue en el año de 1970 en que jugaba en el equipo Real Madrid, de la Liga Española Amateur, del Distrito Federal donde el entrenador americanista, José Antonio Roca, lo vio disputar un partido contra el Deportivo Asturiano y de inmediato lo invitó a formar parte del Club América.

 

Llegó antes de ser mayor de edad a Coapa y debutó contra el Zacatepec en la liga 70-71 cuando tenía 17 años, 4 meses y 30 días; siendo lateral, la lesión de Luis Haneine lo obligó a entrar como central y lo hizo muy bien. Pasaron dos temporadas y se hizo de la titularidad a los 19. En la campaña 72-73 hubo una épica batalla campal entre los Cremas y los Toros del Atlético Español, donde Antonio Zamora, titular hasta entonces, fue iniciador y participante activo de la trifulca resultando suspendido por varios partidos. Ahí Roca mandó al juvenil Barberena al quite, y jamás soltó el puesto hasta que se lesionó cuatro años más tarde.

 

Esa misma 72-73 fue elegido como uno de los mejores tres jugadores del América, junto a Carlos Reinoso y Enrique Borja. Sin duda alguna es de uno de los defensas centrales más finos en la historia americanista. 

 

Formó una extraordinaria dupla que con el ‘Confesor’, Miguel Ángel Cornero, habiendo hecho también interesante pareja con Lino Espín, Javier 'Pierna Fuerte' Sánchez Galindo y por supuesto con su maestro en la central, Guillermo, ‘Campeón’ Hernández a quién sin duda le aprendió muchísimo. Todavía le tocó, guiar en su tiempo, al  ‘Capitán Furia’, Alfredo Tena. 

 

Elegante en su juego, tenía mucha clase, salía jugando con el balón, era rápido y algunas veces fue hasta capitán americanista. Integrante de una época dorada de los años 70’s, que marcó el regreso al protagonismo de los Millonetas, fue todo un caballero dentro de las canchas, y jamás recibió una tarjeta roja jugando para los Canarios.

 

A finales de la temporada 75-76 tuvo una grave lesión, lo que orilló a que lo operaran la rodilla y para la siguiente campaña, el entrenador Raúl Cárdenas, lo utilizó poco, porque entre su rehabilitación y el surgimiento de jóvenes valores como el propio  Tena y el jarocho Eduardo Rergis, no tuvo mucha actividad, por lo que pidió su cambio para el campeonato 77-78. 

 

Lamentablemente las lesiones no lo dejaron en paz y eso mermó sus cualidades y tuvo que retirarse joven.

 

Fue Campeón de Liga en 70-71 y 75-76, Campeón de Copa en 73-74 y Campeón de Campeones en 75-76. Está dentro de los mejores jugadores en toda la historia del Club América, y siempre se le recordará además de por su clase, su lealtad, su entrega y su dinamismo. ¡Un jugadorazo! 

 

Además de jugar con los Cremas, fue jugador del Atlético Español, Puebla y Toluca. 

 

Siempre se destacó como futbolista, pero más como ser humano. Gran hijo, extraordinario padre. La vida se lo llevó joven, a los 53 años, porque seguramente había una misión importante en el cielo para él.

 

Luis Miguel Barberena, un gran americanista que escribió con letras de oro su nombre en nuestra historia,  al que jamás olvidaremos. … y mientras tanto, que siga rodando el balón,  ¡hasta la próxima!

 

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25 anos realidad americanista

 

Por Héctor Hernández

El 28 de junio de 1997 en los Estados Unidos, el boxeador Mike Tyson fue descalificado por arrancarle un trozo de oreja al boxeador Evander Holyfield. Fue un escándalo en el mundo. Y  lo recuerdo perfecto porque mientras yo veía en la televisión la pelea, acaba de mandar mi primera publicación para un nuevo proyecto: La Realidad Americanista.

 

Gracias a la iniciativa de Salvador Morales quien tiempo antes me escribió y me dijo “me gusta como escribes y te expresas en redes, ¿quieres que hagamos una página web del América?”, empezó esto.

 

Yo la administro y tú me manda el contenido” me dijo. “Tú le pondrás el nombre a la página, a tú antojo”. Y le dije, se llamara REALIDAD AMERICANISTA, porque yo no me ando con medias tintas,  mis padres me enseñaron a ir de frente y decir todo lo que tenga que decir, sea bueno o malo.

 

Y así fue como mi primera columna fue sobre los nuevos refuerzos americanistas para el torneo invierno 97, Duilio Davino, Ricardo Peláez, Alberto García Aspe, Sergio Zárate y el retorno de nuestra leyenda, Luis Roberto Alves ‘Zaguinho’.

 

Al poco tiempo, empezó el torneo y comencé con la sección que más he amado, desde siempre: ‘Lo bueno, lo malo y lo feo’. Fue un partido en Querétaro, que perdimos 2-3 jugando como locales ante el León, el 26 de julio de 1997. Esa vez la alineación que Jorge, el ‘Indio’ Solari mandó a la cancha fue con Oswaldo Sánchez; Isaac Terrazas, Raúl Gutiérrez, Andrés Silva, Marco Antonio Sánchez Yacuta; Raúl Rodrigo Lara (Oscar Pantoja), Germán Villa, Alberto García Aspe (Duilio Davino), Leo Rodríguez (Christian Patiño); Ricardo Peláez, Zaguinho. Ellos fueron los que se llevaron mis primeras calificaciones en la Realidad Americanista.

 

Antes, ya lo hacía yo en el foro de ESPN, donde Salvador me conoció y contactó. Poco tiempo pasó y él no se pudo hacer cargo de la administración de la página y decidí tomar la batuta. Encargarme de todo.

 

Vino un periodo de preparación, cursos de diseño, de programación, de lenguaje, diplomados, muchas fallas pero siempre aprendiendo algo nuevo todos los días, tanto tecnológicamente como editorialmente. Capacitándome día a día, estudiando, leyendo, recordando. La hemeroteca es mi tercera casa (la segunda, el Estadio Azteca).

 

La Realidad Americanista es como un hijo para mí, y gracias a ella, me han salido cualquier cantidad de trabajos, proyectos, colaboraciones, entrevistas pero lo más importante: me ha acercado a la gente, que como fue mi intención desde el día uno, era lograr que los americanistas de cepa estuvieran siempre bien informados.

 

Soy pionero en México en cuanto a páginas web de futbol se refiere. Hoy en día las cosas han cambiado, evolucionado. Es otro mundo. Es el planeta de las Redes Sociales en donde todos y a cualquier hora estamos informados. Deje de ser la “fuente electrónica” del América hace mucho, porque hoy cualquiera puede escribir desde un celular e informar o mal informar. Pero la Realidad Americanista sigue, con esa misma filosofía y misión que ha tenido desde el día uno, hoy hace 25 años, un cuarto de siglo: darle cabida y espacio a todos los ex jugadores americanistas, que a lo largo de 105 años han sudado la gota gorda vestidos de azulcrema.

 

De aquél niño que por primera vez ganó un concurso público de futbol con el maravilloso Xavier López ‘Chabelo’ en 1973 a éste hombre de familia que hoy soy ha habido muchos cambios, buenos y malos, pero lo único que no ha cambiado es mi pasión y mi amor por los colores que me representan: azul y crema.

Realidad Americanista sigue y seguirá siendo la única hemeroteca en línea, de los Cremas a las Águilas. Y la pregunta que te hago es, ¿tú que estabas haciendo hace 25 años?... mientras tanto, qué siga rodando el balón, ¡hasta la próxima!

 

Los invito a ver unas fotos de la historia de Realidad Americanista 

 

1973 hector chabelo

1976 hector club america

1997 hector trabajando

1997 hector trabajando 2

1998 hector trabajando realidada americanista

1998 logorealidadamericanista

1999 hector club america

2000 portada realidada americanista

2000 realidad americanista 2000

2001 foro realidad americanista

2001 portada Realidad Americanista

2002 banner realidad americanista

2004 gente visitando la realidad americanista

2004 ninos visitando la realidad americanista

2005 realidad americanista

2009 banner realidad

2010 realida americanista

2016 hector 100 anos club america

2016 hector libro centenario

2016 tuit club america historador hector hernandez

2016 tunel del tiempo americanista hector hernandez

2020 hecto tlatoani entrevista2021 hector realidad americanista

2021 hector trabajando

2022 hector realidada americanista

2022 realidad americanista

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