|

“Yo le empecé a ir al América de niño porque mi padre le iba a ese equipo y nos sentábamos a ver los juegos juntos”, me dijo alguna ocasión Carlos de los Cobos.
Nacido en Matamoros el 10 de diciembre de 1958 muy joven se mudó con su familia a Querétaro. A los 16 años empezó a jugar con los Gallos Blancos en la extinta Segunda División de aquellos tiempos. Era la temporada 75-76 y para la campaña 77-78, don Alejandro Scopelli, ex entrenador de los Canarios, campeón de Copa y asesor de la directiva americanista fue a dar unas dinámicas teóricas y prácticas al conjunto queretano y al volver al entonces Distrito Federal, informó a los altos dirigentes azulcremas de la capacidad del chamaco De los Cobos a quién le había preguntado si le interesaría jugar en el equipo de Coapa.
Scopelli había pactado con directivos del equipo queretano un partido amistoso entre su equipo y la escuadra americanista, a jugarse en el estadio Municipal de esa ciudad, aprovechando que el torneo en México estaría parado por la participación de la Selección Nacional en el Premundial México 77’, eliminatoria previa a la Copa del Mundo Argentina 78’.
Dicho cotejo se disputó en octubre de 1977 y sirvió para que tanto cuerpo técnico como directiva americanista vieran en la cancha al joven futbolista oriundo de Tamaulipas. Jugó muy bien y tan entrón estuvo en el terreno de juego, que en un balón disputado con el ‘Confesor’ Miguel Ángel Cornero, fue con todo, se hicieron de palabras y esa casta y amígdalas que enseñó ante un crack como el defensa central argentino, además de su técnica individual en el terreno de juego, fueron su carta de presentación ante los ojos de la gente importante del América.
Esa jugada en la cancha le hizo ver la tarjeta roja en ese momento, pero un par de horas después vio como la vida le presentaba la más grande alegría que él hubiese deseado: terminando el cotejo, donde por cierto, se rindió homenaje a Silvano Téllez, jugador histórico de los Gallos Blancos y a Enrique Borja, recientemente retirado de las canchas, Panchito Hernández y Carlos Reinoso, vicepresidente y capitán de los Cremas, fueron a cenar con De los Cobos y con su señor padre, quien además era su guía y representante, para hacerles la invitación formal de integrar a Carlos a las filas americanistas para la siguiente temporada.
Fue así como el 10 de junio de 1978 Carlos de los Cobos llega por primera vez a los campos americanistas en Calle del Toro número 100, y se integraría a un equipo, del cual él era aficionado desde niño gracias a su padre, y en el cual estaría como jugador hasta el año de 1989, siendo entonces ya, un emblema del club.
Llegó a integrarse a las reservas azulcremas justamente cuando se disputaba el torneo oficial ‘Nuevos Valores 1978’, que se jugaría esa campaña en lugar del torneo de Copa. Y la peculiaridad de éste certamen fue que cada equipo debía alinear al menos 5 jugadores menores de 20 años por lo que él encajaba perfecto tanto en el reglamento de la competencia, como en el plantel donde otros chamacos tendrían la misma oportunidad de jugar.
Seguramente a ti querido lector, te suenan los nombres de Vinicio Bravo, Armando Manzo, Manolo Rodríguez, Javier Aguirre, Luis Rodríguez, Jorge y Carlos Garrido, Pedro Vega, Juan Antonio Luna, Jesús Mendizábal y Juventino Paredes. Pues todos ellos fueron los compañeros que debutaron igual que él en el citado torneo.
La oportunidad para Carlos de los Cobos llegó el 16 de julio de 1978, contra el Toluca en la Bombonera, hoy Nemesio Diez. Un cero a cero marcó su debut en un partido oficial de Primera División.
Se adhirió perfectamente a todo ese plantel de jóvenes que ya llevan algún tiempo más entrenando en Coapa, la mayoría de ellos participantes de los Avispones del Deportivo Morelos –sucursal americanista- de la misma Segunda División, y que debutaron igual que él en los ‘Nuevos Valores’ pero que serían llevados con tranquilidad, paso a pasito, hasta estar listos para el máximo reto: el torneo de liga.
Salvo Vinicio Bravo que debutó inmediatamente y fue titular en la 78-79, Pedro Vega que jugó un poco al final de ella así como Manolo Rodríguez y Armando Manzo que fueron prestados al Tampico, todos los demás vieron como el primer equipo sufría en la cancha en un torneo donde los Millonetas tuvieron que cambiar de entrenador en plena competencia y por lógica razón, alejó a los jóvenes de poder ser tomados en cuenta.
Pero para la siguiente, la 79-80, ya con José Antonio Roca en el timón, las oportunidades para los chamacos no faltaron y la de Carlos llegó contra el Atlas en la jornada 7 en el estadio Azteca, con victoria Crema 5-0.
Es noche la afición americanista conoció al entonces medio ofensivo, que con unas cualidades exquisitas, rápidamente fue llamado a la selección mexicana que representaría al país en los juegos de la décima ‘Universiáda’, (sí, leiste bien U-ni-ver-siá-da) que eran los Juegos Mundiales de la Federación Internacional del Deporte Universitario y donde el equipo mexicano ganó la medalla de oro, teniendo De los Cobos una gran actuación.
Volvió al América y ya siendo un futbolista clave para el técnico Roca, empezaron los triunfos tanto colectivos como individuales, y el tiempo confirmaría que su destino era jugar para las Águilas, equipo al que le empezó a ir de chico gracias a su padre. ¡Qué maravilla!
Jugador de gran y reconocido carácter, líder nato, temperamental al inicio de su carrera, sereno tiempos después, capitán varias veces. En 1982, su entrenador Carlos Reinoso lo convirtió en medio de contención, y siguió demostrando su clase, que inclusive lo llevó a la Selección Nacional para ser Mundialista en la Copa del Mundo de México 86’ donde fue el jugador americanista que más partidos disputó.
Su imagen rubia con el rostro bañado en sangre luego de la bronca contra el Neza en el partido inaugural de las nuevas Águilas en la 81-82, así como su estampa aquella vez de la pelea contra el Guadalajara en las semifinales de la 82-83, -cuando Roberto Gómez Junco llegó a burlarse a la banca americanista-, defendiendo a muerte los colores de su equipo, ya sea contra rivales y policías, lo catapultaron a la cima del estrellato por representar explicita y maravillosamente lo que un aficionado espera de un futbolista del América, que además de ser un jugador absolutamente capaz y líder dentro del terreno de juego así como como en el vestidor, es alguien que da todo por el escudo azulcrema.
Campeón de liga en 83-84, 87-88 y 88-89, campeón de campeones en 87-88 y 88-89 y campeón de Concacaf en 1987 es el palmarés de uno de los mejores jugadores mexicanos de todos los tiempos americanistas, por su clase, elegancia, entrega, y su gigante amor a los colores. Disputó 180 partidos oficiales de la temporada 78-79 a la 83-84 y de la 87-88 a la 88-89. Incluso estuvo registrado con el plantel campeón del torneo Prode 85, pero no lo jugó por estar concentrado con el TRI, que se preparaba para el Mundial.
Sin duda alguna su mejor partido lo ofreció en la final del siglo ante las Chivas Rayadas, cuando terminó jugando como defensa central debido a la expulsión de Armando Manzo.
Sin lugar a dudas, uno de los mejores medios de contención en la historia del equipo, pero más aún, uno de los mejores y más leales compañeros que cualquier futbolista desearía tener, tanto en la cancha como fuera de ella, donde además, su melódica voz, al ritmo de José José y José Alfredo Jiménez amenizó concentraciones, asados y celebraciones. Uno de sus temas favoritos siempre fue “Si nos dejan”, y coincidentemente a él, el destino sí lo dejó triunfar… y mientras tanto, que siga rodando el balón, ¡hasta la próxima!
No olviden seguirme en mis redes: @RealidadAmerica en Twitter, @RealidadAmericanista en TikTok, @RealidadAmericanista en Instagram, RealidadAmericanistaFanPage en Facebook y RealidadAmericanista en YouTube.
#ElPlacerDeAprender

Por Héctor Hernández
"La gente tiene derecho a manifestarse en redes sociales, creo que la verdadera afición americanista lo que quiere es que el equipo levante la 14* (SIC), no creo que le interese quién es el presidente o el director técnico o quiénes son los jugadores que nos representan dentro de la cancha. La verdadera afición americanista quiere títulos y en eso estamos enfocados hoy en día y seguiremos así por el objetivo principal.”
Si usted, querido amigo, piensa que esa hermosa y célebre declaración salió de la boca de algún integrante de una Barra americanista, de algún asistente frecuente a la platea del Estadio Azteca, a un personaje que con su Membresía Azulcrema tiene su asiento designado en el Coloso de Santa Úrsula o de un recalcitrante aficionado de sillón del Club América, de esos que jamás se pierde un partido… pues está equivocado.
El tal vez -quítele el ‘tal vez’- el más cuestionado presidente americanista en los últimos 70 años, Santiago Baños Reynaud le puso otra rayita más al tigre en una desafortunadísima rueda de prensa, por motivo de la presentación de los nuevos jugadores (no refuerzos, eso se verá al final de temporada) del equipo de Coapa.
Aquí no pretendo medir la competencia o incompetencia de Baños en sus funciones como la persona que toma la decisión (aparentemente) en los temas financieros, operativos y administrativos, mucho menos en los deportivos del equipo.
Hablaré de lo visto y vivido. No recuerdo jamás haber escuchado a don Guillermo Cañedo de la Bárcena, Emilio Diez Barroso, Pablo Cañedo, Alejandro Orvañanos, Raúl Quintana, Javier Pérez Teuffer, Guillermo Cañedo White, Michel Bauer o a Ricardo Peláez cuestionar a la afición, catalogarla y descalificarla como el hijastro de Othón Vélez, - quien fuera brazo derecho de don Emilio Azcárraga Milmo en Televisa- lo hizo ésta mañana.
Evidentemente el hombre trae la presión a tope, hasta arriba. Ser presidente del América no es fácil, y menos en estas épocas que donde se conjugan dos elementos importantes que juegan en su contra: las Redes Sociales y los pocos éxitos deportivos –por no decir nulos- del equipo en tiempos recientes.
Solo Baños y quién lo puso ahí sabrá por qué lo pusieron ahí. Pero ya estando donde está, no debe únicamente tratar de hacer bien el trabajo, sino debe saber coordinar boca y cerebro antes de emitir una triste opinión públicamente.
NO puede salir a decir NADA DE LA GENTE que es la que le da de comer a él y a todo lo que representa el Club América. Sin afición, NO EXISTIRÍA el Club América, y los aficionados tienen todo el derecho en estar enfadados con lo que parece una gestión que no va de la mano con los resultados que éste hermoso e histórico club demanda.
Las Redes Sociales llegaron para quedarse, y todos estamos en la mira, y Santiago Baños más. En su contra juega el hecho de que él es americanista reciente y por necesidad, porque es su trabajo. La afición es americanista por gusto propio y desde siempre.
Entonces alguien que NO ES UN VERDADERO AMERICANISTA, -genuino, pues- está totalmente desacreditado para venir y dárselas de mártir e intentar hacer diferencia entre la afición. Como él mismo lo dijo hoy, ya el tiempo dirá como se catalogará su función. Pero una cosa es un hecho, siempre será recordado como el Presidente, que sin ser americanista de nacimiento, polarizó a la afición en su contra, por ‘x’ o ‘y’ razones.
Todos queremos que el América sea campeón, aunque eso implique que Baños siga y siga en el puesto muchos años más. ¡Pero que sea campeón!, y mientras tanto, que siga rodando el balón... ¡hasta la próxima!
*Club América, 17 veces campeón de liga en la historia del torneo organizado de futbol en México.
No olviden seguirme en mis redes: @RealidadAmerica en Twitter, @RealidadAmericanista en Instagram, RealidadAmericanistaFanPage en Facebook y RealidadAmericanista en YouTube.
#ElPlacerDeAprender

Por Héctor Hernández (@Realidadamerica)
La numeración fija en México empezó en la temporada 78-79. Antes de ese momento, siempre las alineaciones eran corridas, del '1 al 11'. Para el torneo que comenzó después del Mundial en Argentina 78’, los federativos decidieron que adoptarían la numeración ‘tipo Mundial’, es decir, cada jugador llevaría de ahora en adelante un número en particular, durante toda la competencia.
El primer ‘diez’ azulcrema bajo esta nueva norma fue el recién contratado Javier ‘Hijín’ Cárdenas, mediocampista del Toluca, recientemente mundialista y figura indiscutible en ese momento del futbol mexicano. Llegó con bombo y platillo a Coapa y le dieron el número 10, que en aquel entonces significaba poco o nada. Resultó un fracaso absoluto. Nunca entendió lo que Raúl Cárdenas quería de él en la cancha, rápidamente dejó de ser titular y tuvo algunos malos detalles en el vestidor. Salió del equipo para la siguiente temporada. Reprobado.

El siguiente número 10 del América fue curiosamente Cristóbal Ortega, en aquella época extremo derecho y a quien José Antonio Roca le vio cualidades para jugar como medio ofensivo en el partido de la final de vuelta de la Copa Interamericana 79', contra el Olimpia de Paraguay en el estadio Defensores del Chaco, previo al inicio de la liga 79-80, de manera que el nuevo técnico crema decidió darle 'el diez' (pensando en que lo utilizaría en media cancha -cosa que no pasó finalmente-) y que solo utilizó ese año. Aprobado.

El tercer ‘diez’ fue el joven argentino Rubén Omar Romano que había llegado a la mitad del torneo anterior para suplir a José Dirceu Guimaraes que había sido vendido y en la nueva temporada, la 80-81 fue acreditado con el 10. Chamaco con grandes cualidaes pero inexperto, nunca pudo con lo que Roca quería de él y salió a mitad de temporada. Reprobado.

Finalmente se da el primer número 10 longevo y el jugador que más años utilizó esa camiseta: el argentino Eduardo Bacas, tricampeón, que llegó para la 81-82 y durante seis temporadas de éxitos permaneció en el equipo, siendo su última la 86-87. Un mega crack. Aprobado.

Las desgracias siguieron con ese mentado número cuando en la 87-88 el crack y mundialista peruano Julio César Uribe, un magnífico jugador y pésimo compañero tuvo muchos desencuentros tanto en los entrenamientos como en los partidos con otros jugadores americanistas y decidió irse, así porque sí, a la mitad de dicho torneo. Eso sí, el angelito mando un fax seis meses después cuando se enteró que el América había sido campeón, exigiendo su premio. No recibió nada. Reprobado.

El próximo número 10, en la 88-89 sería el brasileño Carlos Seixas, que fue reservista, irregular y tuvo poca participación. Lo mejor que hizo, fue en la Liguilla contra Guadalajara y los Tecos de la UAG pero en el balance final, no estuvo a la altura. Reprobado.
¡Por fin! el América tendría otro número diez que cumplió y sin lugar a dudas, fue el más técnico y mejor dotado de técnica individual que todos aquellos jugadores que han portado ese dorsal desde que se implantó la numeración fija: el brasileño Eduardo dos Santos, mejor conocido como ‘Edú Manga’. Célebremente recordado por su glorioso pase de rabona a Toninho en una semifinal contra el chiverío. Campeón de Concacaf y Copa Interamericana, goleador en la 89-90, el seleccionado de Brasil era un crack, en toda la extensión de la palabra. De la 89-90 hasta la 91-92 nos maravilló con su juego. Aprobado.

Le siguió un argentino extraordinario, Germán Martellotto que desde la 92-93 hasta la 94-95 en que unos directivos sin escrúpulos lo corrieron. Fue el goleador del equipo en su primera temporada con más de 20 goles. Aprobado.

Desde la 95-96 hasta el Verano 97’ Luis García Postigo tuvo una aceptable actuación en el américa portando el número 10. Metió los suficientes goles para ser el goleador del equipo en la 95-96, Invierno 97' y Verano 97'.Aprobado.

Para el Invierno 97’ y Verano 98’ llegó un argentino con una técnica individual como muy pocos pero flojo como casi nadie. No pudo ni ser titular indiscutible. Leonardo Rodríguez, seleccionado de su país, fue un petardo en México. Reprobado.

Para el Invierno 98’, Carlos Reinoso, entrenador del América repatrió a Cuauhtémoc Blanco que había sido mandado al Necaxa un año antes. Regresó luego de madurar con los Rayos y tener un maravilloso mundial en Francia 98’. Le dieron el número 10, lo convirtieron en punta y tuvo su mejor temporada como americanista. Fue campeón goleador ese torneo y se afianzó como un crack pese a sus indisciplinas. Salió en para el Invierno 2000. Aprobado.

Fabián Estay heredo el número 10 luego de utilizar el 20 cuando llegó al América. Se fue Blanco y a su partida el mundialista chileno utilizó esa casaca. Lo hizo con dignidad y por problemas con el presidente Pérez Teuffer, más no por bajo nivel de juego salió en el 2001. Hasta capitán era. Aprobado.

Excelente le fue al argentino Hugo Norberto Castillo los seis meses que portó el número 10 en el Verano 2002. Inclusive anotó el gol del título. Aprobado.

Regresó Cuauhtémoc Blanco de 2002 hasta el 2004 y volvió a utilazr el número 10. Salió para el Apertura 2004.
La temporada Apertura 2004 fue una de las peores del América y también uno de los peores personajes con el número 10. Djalma Feitosa Dias, mejor conocido como Djalminha vino a intentar robar y se fue luego de un mes de estar en México. Reprobado.

Una vez más, Cuauhtémoc Blanco fue perdonado por la directiva americanista luego de su escándalo en la Copa Libertadores contra el Sao Caetano y recobró su número 10 hasta el 2007.
Del Apertura 2007 al Clausura 2009 nadie utilizó ese número que estaba “retirado” en honor a Blanco. El retiro del número duró poco.
Para el Apertura 2009 y el Bicentenario 2010 Salvador Cabañas el crack goleador y mejor extranjero americanista en el siglo XXI fue quién utilizó ese doble dígito. Aprobado.

Uno de los peores números diez, si no es que el peor lo utilizó del Apertura 2010 hasta el Apertura 2012. Daniel ‘Rolfi’ Montenegro, con buena técnica individual pero flojo, poco comprometido y distraído, estuvo trotando por las canchas del futbol mexicano algunos años. Reprobado.

A partir del Clausura 2013 y hasta el Apertura 2016 Osvaldo Martínez, paraguayo y multicampeón en México portó con orgullo, dignidad, entrega, sacrificio y clase el número 10. Ganó en el América todo lo que pudo ganar, hasta el Balón de Oro al mejor medio defensivo. Jugadorazo. Aprobado.

Con los pésimos reclutamientos de la directiva águila llegó el paraguayo Cecilio Domínguez, con bombos y platillos y resultó igual de zángano que Daniel Montenegro. Y peor aún, ya que estaba “desconcentrado” por problemas personales. Mucha técnica individual y fiasco de profesional. Reprobado.

A la salida de Domínguez, llegó al América en el Apertura 2019 Giovani dos Santos, que de empezar su carrera en el Barcelona fue bajando de escalafón de equipos - y ligas- para terminar con las Águilas. Y pasó lo que tenía que pasar. No terminaba un partido ni por error. Le fue igual que en sus demás clubes, salió por la puerta de atrás, ya que además de las continuas lesiones, su afición a la vida nocturna no lo dejó en paz. Reprobado.

El jugador número 20 en haber utilizado el número diez en el Club América desde que se implantó la numeración fija fue el jugador de Fuerzas Básicas, ÚNICO EN EL FUTBOL MEXICANO ACTUAL en manejar a la perfección los dos perfiles y con gol: Sebastián Córdova. Luego de haber cumplido en temporadas pasadas, misteriosamente al haberle sido otorgado ese par de dígitos para su espalda, firmó su sentencia de destierro. Resultó apático, ya que siendo un gran futbolista y con grandes cualidades, no pudo con la presión, esa misma del famoso número ‘10’. Le pesó tanto la prensa como la afición, que hay que decirlo, no se cansó de cuestionarlo desde el mismísimo primer minuto en que jugó con ese número. Empezó a distraerse mucho y al final del día hasta la titularidad perdió. De haber cumplido anteriormente con el número diez fue lo contrario. Reprobado.

¿Quién será el siguiente valiente en utilizar ese número? Lo sabremos pronto, pero desde aquí le envió mi solidaridad y buenos deseos, que Dios lo agarre confesado porque por una cosa o por la otra, quien porta ese jersey en con las Águilas tiende a fracasar, a ser molestado por la 'nueva afición americanista' e incluso, a tener mala suerte; y mientras tanto, que siga rodando el balón... ¡hasta la próxima!
No olviden seguirme en mis redes: @RealidadAmerica en Twitter, @RealidadAmericanista en Instagram, RealidadAmericanistaFanPage en Facebook y RealidadAmericanista en YouTube.
#ElPlacerDeAprender
- Giovani dos Santos
- Osvaldo Martínez
- Daniel Montenegro
- Djalminha
- Hugo Castillo
- Fabián Estay
- Leo Rodríguez
- Germán Martellotto
- Edú Manga
- Carlos Seixas
- Julio César Uribe
- Rubén Omar Romano
- Javier Cárdenas
- Cuauhtémoc Blanco
- Luis García
- Sebastián Córdova
- Salvador Cabañas
- Héctor Hernández
- Cecilio Domínguez
- Cristóbal Ortega
- Eduardo Bacas
- Club América

