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Héctor Hernández

lalo bacas largo y sinuoso camino

Por Héctor Hernández

 

La llegada de Eduardo Bacas al Club América no fue por casualidad. Era su destino. Desde siempre le gustó mucho a Panchito Hernández y antes de firmar al nacido en el Ingenio La Florida, provincia de Tucumán, Argentina ya había estado en el radar americanista, no una, sino dos veces, hasta que la tercera fue la vencida.

 

Primeramente fue citado como candidato a venir cuando el vicepresidente crema voló a Sudamérica en 1979 con la intención de contratar a quien supliría a José Dirceu Guimaraes. Posteriormente en un viaje en 1980 cuando el mismo Hernández y Carlos Reinoso viajaron por Nilton Pinheiro ‘Batata’, Bacas también  fue muy del agrado de Panchito. Finalmente se dio su llegada al equipo en un momento clave para todos: para él, para el América y para el ‘americanismo’.

 

Ya no era un jovencito cuando a sus 28 años se olvidó de los éxitos en el Rosario Central donde había sido campeón y decidió aceptar la oferta para salir de su país y llegar al equipo más importante y mediático de México.

 

Callado, discreto fuera del terreno de juego, igualmente lo era en la cancha de futbol. No fue un jugador de alto perfil, sino todo lo contrario. Esa labor la ocupaban otros en el rectángulo verde;  el ‘Tucumano’ trabajaba para el servicio del equipo.

 

Si bien no tuvo el mejor de los debuts ya que fue expulsado contra el Neza en su primer juego oficial con las nacientes ‘Águilas’ en la temporada de liga 81-82, después de eso, rara vez soltó el puesto de titular. Jugó 38 partidos ese torneo y anotó un par de goles.

 

Para la siguiente campaña, fue participe de 34 duelos y su cuota goleadora creció a 6. Este gran campeonato fue muy especial para el América ya que en esa 82-83 el equipo rompió récords en la historia del futbol mexicano, tanto de triunfos como de puntos obtenidos. Se quedaron en la orilla del título de campeón y fueron eliminados en un polémico partido en semifinales por el Guadalajara. Tanto Bacas, como el resto de jugadores acabaron con una espina clavada, que les dolió tanto o más que a la afición.

 

Pero la revancha llegó rápido, ya que para el siguiente torneo, el campeonato de liga 83-84, prácticamente con el mismo equipo, y evidentemente más maduros, el éxito llegó para el América, y lo que tanto había deseado Eduardo Bacas desde su llegada a México, para lo que había sido contratado, ¡se dio por fin!

 

Además de jugar 21 partidos - ya que esa campaña tuvo una seria lesión- anotó 4 goles, pero uno de estos es sin duda, tal vez el que más haya gritado él y todo el 'americanismo': en la final del certamen contra el Guadalajara, de quien se desquitaron las Águilas al humillarlos y ganarles claramente en el estadio Azteca, con un jugador menos, el 10 de junio de 1984.

 

Bacas seguía siendo el jugador tranquilo, el que no acaparaba ni portadas de periódicos, ni repeticiones espectaculares durante los partidos. Y así funcionó perfecto, y siguió en el mismo tenor, para la 84-85, donde nuevamente el equipo volvió a tener un gran torneo y otra vez fueron campeones, jugando la final contra los Pumas de la UNAM en un tercer partido, ya que terminaron dos veces empatados.

 

Y fue justo, en el segundo duelo de esa final, que él tuvo una oportunidad de oro para terminarlo todo y no la concretó. Tal vez en ese momento sintió que el mundo se le venía encima, pero afortunadamente, dos noches después, le dio un pase de gol a Daniel Brailovsky y selló una campaña con 24 partidos y un tanto y así las Águilas se consagraron como Bicampeones.

 

La cereza del pastel para el finísimo mediocampista se dio para el Torneo Prode 85, cuando por la imprevista partida del equipo de Brailovsky a finales del torneo, se tuvo que poner el traje del líder absoluto en la final contra el Tampico Madero, al que le marcó 2 goles de penal y dio una asistencia para Ramón Ireta, siendo vital en el desarrollo del partido y del resultado.  En ese campeonato jugó 12 encuentros y anotó 4 tantos.

 

Dos torneos más disputó con las Águilas, el México 86 donde participó en 21 partidos y anotó dos goles, así como la temporada 86-87, en la cual jugó 34 duelos, marcó 10 anotaciones y tuvo un rol ya de más peso debido a la ausencia de Brailovsky. Luego de este certamen se cierra su brillante ciclo en el Club América donde jugó en total 7 torneos de Liga y una copa de Concacaf. Disputó 190 partidos oficiales e hizo 30 goles.

 

Alguna vez le pregunté a Panchito Hernández que, ¿Quiénes eran los mejores cinco futbolistas que él había contratado para el América? , y en esa lista apareció el nombre de Eduardo Bacas. No se equivocó nadie: ni el directivo al traerlo, ni el jugador al aceptar venir, ni la afición en admirarlo, porque siempre lo mereció.

 

Es así como en resumidas cuentas Eduardo Bacas, crack, figura y leyenda será recordado siempre: tricampeón. Cuando llego de Argentina con 28 años traía el propósito de salir monarca. A los 32  los había conseguido  tres veces seguidas, con su regularidad, su profesionalismo, su entusiasmo, su liderazgo y su clase en el terreno de juego.  Esa clase que parecía callada, silenciosa pero efectiva y que rindió frutos en un largo y sinuoso camino para él… Y mientras tanto, que siga rodando el balón... ¡hasta la próxima!

 

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Jueves, 27 Mayo 2021 19:04
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zamorano iva club america

Por Héctor Hernández

Cuando Ivan Zamorano llegó a México, la esperanza en él era mucha, ya que el América atravesaba por un largo periodo de sequía en la Liga y la afición, que en ese entonces era más analítica que la actual, ya estaba desesperada.

Por lo mismo desde que se anunció la contratación del mundialista chileno, ex figura del Sevilla, Real Madrid e Internazionale de Milán, la euforia entre los aficionados águilas fue tal que sin haber llegado aún al país, el ‘Bam Bam’ ya era un ídolo en México.

Fue una apuesta que el centro delantero olímpico en Sídney se jugó y le salió, ya que pudo haber escogido irse a un equipo de menor calidad en Europa donde no cargaría con el peso de tener la obligación de dar resultados, sí o sí, tarde o temprano. 

¡Era el ‘Bam Bam’! El mismo que fue campeón de goleo en el mejor equipo del mundo, el Real Madrid, no poca cosa. Aquí en con las Águilas hacían falta goles. Y se buscaron del otro lado del charco.

Nada más puso un pie en el Distrito Federal y supo  lo que la presión de ser americanista implicaba. Una presentación con bombo y platillo, con un entrenador como Alfio Basile que acostumbrado a dirigir a cracks mundiales como Diego Maradona, Óscar Ruggeri, Daniel Batistuta y Diego Simeone no tendría problema alguno en explicarle lo que querría del él,  algunos compatriotas como Fabián Estay y Ricardo Rojas que lo arroparon y el resto de sus compañeros, que nada más de verlo, lo admiraron, siendo el preámbulo de lo que sería un gran idilio.

Fue tal la efervescencia de su llegada, que listo para debutar, fue postergada la fecha de su presentación debido a que el partido correspondiente era contra Monarcas Morelia y el juego sería trasmitido por TV Azteca. ¿¡Cómo TV Azteca iba a trasmitir el debut de Zamorano!? no… ¡imposible!

Hubo orden del alto mando de guardar al crack una semanita más con el pretexto de la ya famosa y típica “aclimatación a la ciudad” y así es como siete días después el estadio Azteca, atiborrado hasta la azotea fue testigo de una hazaña, ya que el romance empezó álgido y candente: tres goles de Iván al Santos Laguna y un debut de ensueño. Solo los grandes pueden logar semejante epopeya. 

Entró por la puerta grande, y esa tarde del 14 de enero de 2001 quedó grabada en su mente y en el corazón de toda la fanaticada azulcrema. No solo por los tres goles, hecho que repitió una vez más jugando contra el Trujillano de Venezuela en un partido de Copa Libertadores, en su fase previa. 

Entró rápido al corazón americanista, porque evidentemente se sabía que la cosa no sería sencilla, por lo competido que es el torneo en México y a pesar de que el América y Zamorano ganaron la Copa de Gigantes de la Concacaf  en el 2001 y obtuvieron, por fin, un título oficial para un equipo que no ganaba nada desde 1993 la gente seguía esperando la copa grande: la Liga.

Y en dicho torneo, la cosa no avanzaba y la estadía del ‘Coco’ Basile se vio empañada por los malos resultados, tuvo que salir a media temporada del Invierno 2001, pero en su lugar quien llegó, Manuel Lapuente, le dio el mismo peso y protagonismo a Zamorano.

Y el universo se alineó, las cosas salieron, y el liderazgo del capitán chileno, fue más importante inclusive que sus goles, que en total en el América fueron 38 en sus dos años de contrato, pero su sabiduría y humildad, fue lo que impulsó al equipo a poder conseguir el objetivo.

Sí, a Iván Zamorano se le trajo con la encomienda de lograr el título de Liga, y éste llegó, en el Verano 2002, la tarde del 26 de mayo, un hecho histórico y apoteósico, donde el chileno anotó uno de los tres goles con que renació el Americanismo luego de trece años.

Llegó, vio y triunfó. El 'Bam Bam' se convirtió en el príncipe del Americanismo, en 'Iván el Terrible' de los rivales del América, en alguien que no defraudó y le cumplió a la afición.  Dos años parecen poco, pero el resultado fue demasiado. Aradecidos con él estamos, y mientras tanto, que siga rodando el balón... ¡hasta la próxima!

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Viernes, 21 Mayo 2021 14:38
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trabajando

Por Héctor Hernández

 

Tal vez no era el momento, tal vez. Y digo eso debido a que el equipo jugaba como avión, volaba. Las ‘Abejas Africanas’ daban cátedra en esa 94-95 y goleaban a quienes se les pusieran enfrente.

 

No se sabe a ciencia cierta quién lo trajo, ¿Panchito Hernández? , ¿Giuseppe Rubulotta?, ¿Leo Beenhakker?... quien haya sido sorprendió al Americanismo, pero a la gran mayoría del universo azulcrema, lo aplaudió en su momento. Y me consta.

¿Quién no hubiera deseado a Luis García Postigo en su equipo en 1995?, ¡Todos! Llegaba de jugar dos años y medio en La Liga de España y en donde tuvo dos buenas temporadas con el Atlético de Madrid. Sin mucha suerte en la Real Sociedad de San Sebastián, llegó a reforzar a las Águilas para la segunda vuelta de una temporada donde las Águilas tenían un ataque letal y totalmente definido: Cuauhtémoc Blanco, extremo derecho, François Omam-Biyik, centro delantero y Luis Roberto Alves ‘Zaguinho’, extremo izquierdo. ¿Dónde iba a jugar el ex de los Pumas se preguntaban todos, incluido el técnico?

¡En donde fuera!, para mí no podía quedar fuera un futbolista que había marcado dos goles en el Mundial de Estados Unidos, recientemente terminado y que a leguas era el mejor delantero mexicano del momento.

Lo empezaron a poner, y empezaron a mover la alineación tipo, porque Luis tenía que jugar, y era lo más normal. Debutó el 18 de enero de 1995 contra Atlas en el estadio Jalisco, duelo que el América ganó 2-1. Pero de enero al 18 de abril cuando anotó su primer gol como americanista, justamente al  T.M. Gallos Blancos en el estadio Azteca, las cosas habían cambiado. Algo paso en esos cuatros meses, siendo el más significativo que el entrenador ya era otro. Y con Beenhakker se fueron también el equipo goleador y las posibilidades de ser campeón.

La afición no le perdonó nunca a la directiva americanista  el hecho de haber corrido a Leo y entre otras razones no faltó quien dijera “es que pusieron a Luis García y Biyik desapareció”. Yo en lo personal no creo eso. Pero los cuatro goles que anotó el hoy comentarista en su primera temporada, no le daban suficiente crédito como para esperar que al momento, la afición no le recriminara nada a él directo.

Pero para la siguiente temporada las cosas cambiaron para él, con Marcelo Bielsa como entrenador que lo hizo jugar desde el principio, ya más acoplado y sintiéndose más protagonista, García anotó 17 goles, entre ellos un ‘Hattrick’ al Monterrey.

Empezaron los torneos cortos, mal para el América y lo más rescatable fueron los goles del Luis, que lo ubicaron como líder goleador del equipo tanto en el Invierno 96 -donde al Morelia le hizo un ‘póker’-, así  como en el Verano 97. Ocho goles en cada competencia marcaban su eficiencia.

De ahí vino un intervalo para que se disputaran algunos juegos eliminatorios  de la Selección Nacional rumbo a Copa del Mundo de Francia 98 donde él jugo y anotó por ahí un gol importante a El Salvador. Y mientras eso pasaba, en la cúpula de futbol de Televisa, se cocinaban algunos cambios.

Y es así, como de la noche a la mañana, Ricardo Peláez, Alberto García Aspe y Sergio ‘Ratón’ Zárate dejaron el Necaxa para pasar al América, Luis Roberto Alves ‘Zaguinho’ dejó el Atlante para irse también a las Águilas y ¡Luis García fue traspasado al Atlante!

Ya que la gente americanista lo respetaba, muchos le aplaudían, y muchos como yo, estábamos ya acostumbrados a su lucha, a su liderazgo, que nunca faltó y a sus goles.

Jugó 81 partidos oficiales con el América y anotó 37 goles, muy buenos para haber jugado solo dos años y medio en el equipo de Coapa.

Por lo mismo, no hay justificación alguna para que alguien diga que Luis García Postigo fracasó en el América y que no cumplió las expectativas. La realidad es otra, el hombre se entregó y fue totalmente rentable y productivo. Ya que su forma de ser no le agrade a algunos, es otra cosa, pero los hechos dicen  que a su paso por el América se le tiene que poner ‘palomita’… Y mientras tanto, que siga rodando el balón... ¡hasta la próxima!

 

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Miércoles, 12 Mayo 2021 19:24
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